El Racing termina la jornada como colista tras dar una mala imagen

Marcos M. R. Redacción.
| 22.11.2011

munitis_bien_defendidoLa grada del Sardinero presentaba un pobre aspecto, motivado por la poca confianza y la indignación que genera el Racing en lo deportivo y en lo institucional respectivamente, y acrecentado por un horario que será favorable para los intereses de las televisiones o los telespectadores en Indochina, pero no para los aficionados locales, que cuando el fútbol era fútbol eran la razón de esto

A la conclusión de la duodécima jornada, el equipo cántabro queda como colista de la primera división y con sensación de impotencia futbolística.

El once racinguista presentaba la principal novedad del Munitis acompañando en punta al canterano marfileño Koné, mientras que en el Málaga destacaba la baja del lesionado Joaquín, supilido por Seba Fernández.

Comenzó el partido con el Racing ahogando al equipo andaluz. Gracias a ese ímpetu dispuso de dos ocasiones de gol claras en los primeros 5 minutos, un remate de cabeza blandísimo de Adrián solo ante Caballero que desvío a córner, y en dicho saque de esquina, otra gran ocasión para el lebaniegu Álvaro, cuyo remate fue sacado por un defensa malaguista en boca de gol.

Este comienzo de partido, en el que el Racing ponía una marcha más que el Málaga, fue un corto espejismo, pues pronto el equipo de Cúper comenzó a meterse atrás y a entregar el dominio del partido al Málaga, que jugaba mucho más cómodo. Tuvo un par de ocasiones a través de Rondón, una de ellas clarísima en un remate de cabeza completamente solo que incomprensiblemente mandó fuera, y otra de Mathijsen.

Así se llegaba al descanso, con un Racing inoperante tras su arrancada fulgurante y un Málaga que sin hacer practicamente nada, tenía el partido controlado.

A la vuelta del descanso se adelantó el conjunto andaluz, tras un fallo de Torrejón, que dejó el balón muerto a Rondón, que tiró a puerta. Toño despejó el balón pero su rechace fue aprovechado por el joven Isco para anotar el primero.

Después de este primer gol las cosas fueron aún peor. Toño se lució a disparo de Seba, y poco después llegó el segundo gol en una desafortunada acción: Cazorla botó una falta que iba sin peligro ninguno, pero el balón tocó en Álvaro y se desvío hacia el fondo de la red.

El Racing parecía muerto, pero una jugada iniciada por el joven torlaveguense Luque, sustituto de Christian en la segunda parte y con una falta de minutos incomprensible en este equipo, la continuó Stuani y acabó en un remate de Arana a gol.

El tanto espoleó a los cántabros, que se fueron al ataque, con más corazón que cabeza, hasta que Van Nistelrooy (que recibió unos sorprendentes aplausos al saltar al campo, incomprensibles para una mayoría de la afición que no tiene a su equipo como segundo plato) dió un gran pase que remató a gol Seba, según entraba en carrera, para convertir el tercero y definitivo del equipo de Pellegrini.

De esta forma concluía el partido, con la afición cada vez más desencantada con el equipo y el entrenador, y sobre todo más enfadada con la vergonzosa situación institucional que vive el club racinguista.