El robo de la bandera española quebranta la 'pax romana' sananderina

Diegu S.G. Redacción.
| 10.08.2011

bandera_espaola_puertochicoCuentan que en un concierto en La Magdalena, Julio Iglesias se ganó a su público afirmando que "me gusta Santander porque nunca pasa nada". Quizá supiera que el poeta local Julio Maruri había escrito sobre ello en uno de los pliegos de poesía 'Peña Labra': "Nunca pasa nada en Santander / y si pasa / la ciudad se abrasa".

Pues bien, en esa pax romana se encontraba la antigua Portus Victoriae en la madrugada del domingo 7, cuando tres jóvenes de origen francés esquilaron 5 metros por el mástil para birlar el banderón español de Puertochico.

 Si cada vez que se coloca el banderón se monta un espectáculo brooklyniano con corte de tráfico e intervención de los bomberos, imaginen los lectores qué no se movilizará ante su robo. La Brigada de Seguridad de la Policía Nacional española se desplazó a la zona, acompañada al menos de unidades de la Policía Local, que fueron las que detuvieron a los jóvenes poco después, cuando huían con la tela de 35 kilos de peso por el espigón. Han sido acusados de “robo con fuerza”.

El alcalde de Sanander, Íñigo de la Serna, ha comparecido ante los medios para quitarle importancia a la acción, tachándola de “un acto vandálico más, resuelto con celeridad”. Dado que el Diario Montañés había tratado la noticia en términos de “agravio patrio” de los gabachos, también ha aprovechado para hacer un llamamiento a “no sacar las cosas de quicio”, en relación a “otros países con los que la ciudad de Sanander mantiene una relación institucional y turística importante".

La bandera española, de 70 metros cuadrados, fue colocada por el Ayuntamiento de Santander en la anterior legislatura, imitando la iniciativa de Federico Trillo en la madrileña Plaza de Colón, y coincidiendo además con la retirada de la estatua de Franco del Ayuntamiento, que no fue acompañada de un cambio denominativo en la glorieta donde se enclava el estandarte, denominada oficialmente aún hoy  'Matías Montero' en honor de un destacado falangista de los años 30. A De la Serna, que respondió a las críticas de la oposición afirmando que "la bandera de España se pone por consenso siempre", le gustó la estética de colores cálidos, porque repitió en la plaza ajardinada que construyó en Las Llamas y posteriormente ha cundido el ejemplo en otros ayuntamientos gobernados por el Partido Popular, como L'Astilleru, Villaescusa o Piélagus. La semana anterior, dicha enseña había sido objeto de polémica por la negativa del Ayuntamiento a sustituirla para ondear la bandera autonómica con motivo del 'Día de las Instituciones Cántabras', como solicitaba ADIC con apoyo del PRC y PSC-PSOE.

bandera_rojaPese a llevar allí poco tiempo, no es la primera vez que el banderón español de Puertochico protagoniza una anécdota. En diciembre de 2009, el viento sur rasgó dos de sus franjas, dejando solamente una gran bandera roja ondeando en Sanander. Esta circunstancia, coincidiendo con el “Día de los Inocentes”, fue aprovechada por la organización juvenil Regüelta, que ya hicieran una campaña de oposición a la bandera española, para enviar una nota pública cargada de ironía, en la que “felicitaba a De la Serna" por "ondear la bandera roja, símbolo de la clase trabajadora, en la conmemoración del 75º Aniversario de la huelga general revolucionaria del 34”.

55.500 euros para la banderona española

El robo del pasado domingo “causó desperfectos” y hubo que poner otra, lo que por otra parte ocurre periódicamente (media docena de veces al año aproximadamente) de forma natural a causa del viento sur o ábregu que sopla en la bahía, castigando constantemente la tela. Cada vez que  sale un retén de bomberos a retirarla.

Las obras de instalación del mástil costaron 39.672 euros, según consta en el pago a Ibérica de Estratificados, S.L. por parte de la Junta de Gobierno Local de Santander. Además, cada bandera (tienen al menos dos) según la propia empresa adjudicataria (IBERTI) cuesta 600 euros. A esto hay que añadir los aproximadamente 300 € que el Ayuntamiento de Santander paga cada vez que hay que repararla y coser, que son entre cuatro y seis veces al año. Finalmente hay que añadir el coste que supone la salida de un retén de bomberos cada vez que hay que hay alerta de fuertes vientos. Según la empresa SEMCA, que gestiona las emergencias de Cantabria, una salida de coche o camión con escala cuesta 365 €. Pero quizá sea más adecuado manejar los precios públicos del Ayuntamiento de Santander para cualquier persona cuyo gato no puede bajar del árbol. Según la Ordenanza nº3, que recoge los precios públicos por prestación de servicios con utilización de cualquier máquina, se agrega el precio del vehículo y del personal. Tenemos contabilizado que sólo la banderona española de Puertochico se retiró un mínimo de 14 veces en su primer año. Evidentemente, cada vez que se quita, se vuelve a poner, multiplicando por dos los costes. Con los precios que se manejaban en 1998 (y habría que actualizar), cada salida con un retén de cinco personas supone 52,30 €. El coste de vehículos ligeros, por su parte, supone por hora y fracción 68,52 €. Sumados ambos y multiplicados por las 28 acciones de mantenimiento anuales, su coste asciende a 1.918,56 €.

Recapitulando, el montaje de la bandera costó 39.672 € + 600x2 = 40.872 €. A esto hay que añadir las reparaciones (1.500 €/año) y las actuaciones del servicio de bomberos (3.382,96 €) anuales, que suman 4.882,96 €, es decir, 14.648,88 € en estos 3 años. En suma, el derroche de nacionalismo español de Íñigo de la Serna para mantener el electorado ultra tras la retirada de la estatua de Franco en el Ayuntamiento de Santander cuesta a todos los vecinos y vecinas de la capital cántabra 55.520,88 €.