Ya está éste otro año más

Álvaro Sáenz (RTVTanos)
| 06.07.2011

toro1"Ya esta este otro año más, con la matraca de siempre, y todos los años dice lo mismo del mismo tema".

Pues sí, pero qué le vamos hacer, aún tenemos cosas que no cambian, el sadismo y la incultura siguen estando a la orden del día, y un año más se torturara hasta la muerte a un animal para divertimento del populacho, eso sí, no sin antes dejar claro que es la "Fiesta Nacional", y que es "cultura e historia". Y por supuesto, financiado por todos los españolitos de a pie, y es que cómo a un español de pro no le va a gustar la fiesta nacional y por supuesto pagarla. Que no te guste eso es no menos que tratado de "eskoria" y "traidor a la patria".

 

Ver como se torea a un animal, se le clavan banderillas y finalmente con una espada se le mata, mientras el populacho con un pañuelo blanco en alto pide cortarle rabo y orejas mientras el animal agoniza lentamente en la arena de la plaza, es algo que nos debe gustar a todos, y es algo que debemos pagar con nuestros euros.

Ver como se le colocan bolas de fuego a un animal en sus cuernos,  y se le marea con gente que le salta y torea en un estado de alcohol en sangre peligroso, mientras esas bolas le van quemando la cara y los ojos, hasta dejarle incluso ciego, y produciéndole quemaduras muy serias, es un evento de una gran élite intelectual de la cultura, y que lógicamente es la Fiesta Nacional, y es la imagen que tenemos que dar al exterior.

Ver como con unas cuerdas amarradas a un animal, tiran de él cuesta arriba es un hecho cultural y que ha de ser televisado por la TV pública de turno y pagado del bolsillo de todos los contribuyentes, ya que es un ejemplo de cultura.

Ver como a un animal se le tira con dardos y jeringuillas durante casi 1 hora, hasta tal agonía que ha de ser disparado con una escopeta (al estar borracho el disparador a la 1º no le mata, y lo debe hacer en varias ocasiones) y después los padres llevan a sus hijos a sacarse fotos con el animal agonizando es digno de ser una Fiesta de Interés Turístico Regional y de ser pagada por el bolsillo de todos, o como un animal le clavan lanzas hasta morir y después se pasean con sus “partes” por el pueblo es por supuesto digno de ser declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, y que toda España page ese acto de tan clara élite intelectual.

Ver como se vuelve “loco” a un animal en unos encierros o en una suelta de vaquillas, y más claro aún ver como un animal es vuelto loco en una plaza en la que la mitad es terreno firme (con arena) y la otra mitad es agua (ahogándose en la mayoría de las ocasiones) es digno de ser incluido en toda fiesta de calidad que se precie.

Que el Ayuntamiento de Santander y el Gobierno de Cantabria dieran la cifra de 2,7 millones de euros en 2009, y casi 3 en 2010 para pagar el asesinato y la agonía de 6 animales cada día, bajo el nombre de Fiesta Nacional, es algo digno de ser aplaudido y de disfrutar,  de tan lindo acto.

Y todo escudándonos en la tradición y en la historia cultural del Estado. En la antigüedad también se quemaba a gente en la hogueras para divertimento del populacho, y por suerte eso no se mantiene, en la época del Imperio Romano a los cristianos se les enviaba a luchas contra las leones, y ahora no es que precisamente les enviemos a los leones en el circo, sino que además les financiamos.

Es decir, la sociedad evoluciona (aunque no en todos los casos) y deja atrás los actos de sadismo y de incultura para dar paso a museos, obras de arte, exposiciones o conciertos. Por lo tanto escudarnos en la tradición no me vale. Y más aun en Cantabria (según nos informan Enfocant y Huellas Cantabria) que pese a los esfuerzos del diario más vendido en Cantabria por identificar la sociedad cántabra con la Feria, destacando la vinculación con el país del torero Francisco Marco (que en realidad es un diestro navarro con mera residencia temporal en Santoña) o el ganadero taurino Antonio Bañuelos (afincado en Santander hace años), lo cierto es que en Cantabria no hay una tradición taurina asentada. Los espectáculos taurinos más antiguos celebrados en Cantabria datan del siglo XVIII en la plaza de toros de Rasines, cuando ya había plazas con un siglo de antigüedad documentada. El resto de las manifestaciones taurinas que se celebran datan del siglo XX, siendo las más antiguas las de Ampuero, instaurada ya en pleno franquismo (años 40).

Además de la plaza de toros de Santander, de segunda categoría, existen cuatro plazas de tercera categoría en el oriente de Cantabria: Santoña, Rasines, Ampuero y Castro Urdiales (si bien en esta última no se celebran espectáculos taurinos desde 2007). En el occidente, centro y sur de Cantabria no se celebra un solo festejo de estas características, e incluso Jose María Pereda recogió el rechazo popular que suscitaba entre la población.

Es por ello que es hora de evolucionar y de dejar atrás el sadismo y la incultura y por supuesto es hora de dejar atrás la financiación publica a todo este tipo de actos.