¡Vota idiota!

@scp2016
| 03.05.2014

Venga, va, no os quedéis sólo en el titular y haced un poco de lectura reflexiva... Después de 3 años del surgimiento del 15M y viendo cómo se está el escenario político de cara a las próximas elecciones europeas, podemos decir que dicho movimiento ha tenido consecuencias. No las esperadas, supongo, pero desde luego algunas sí bien tangibles y que demuestran que en este país, democráticamente hablando, no hemos aprendido nada.

Podemos iniciar la cuestión con el lema del “NO NOS REPRESENTAN”. Sí, con este eslogan, bien pegadizo, se lanzaron una y mil críticas contra el sistema de partidos. Críticas dirigidas, fundamentalmente, a los partidos mayoritarios... Bueno... No a todos los partidos mayoritarios, sólo a PP y PSOE, que IU rápidamente también se puso a utilizar pese a ser el tercer partido de este país... ¿Cuál fue el resultado? Pues la desmovilización de la masa crítica entre el electorado y, si queréis afinar un poco más, la desmovilización de la izquierda en todas sus vertientes pero, fundamentalmente, en el voto al PSOE.

No creo que esto sea un secreto, pero esta utopía “social” trajo mayorías absolutas para el PP en Santander (con cerca de 1500 votantes nuevos), Cantabria (algo más de 12.500 votantes nuevos) y España (donde apenas perdieron 800.000 votos). Después, cual Guadiana, el movimiento prácticamente se desvaneció... No digo que fuera un movimiento de derechas, porque no lo creo, pero deberíamos empezar a hacernos preguntas al respecto como, por ejemplo, ¿de dónde salió exactamente una marea tan espontánea si la gente, en este país, solo se moviliza para celebrar logros futbolísticos...? Lo de la movilización por redes no es del todo creíble y los resultados fueron los que fueron...

Otra de las consecuencias evidentes, fue la aparición de multitud de nuevos partidos políticos que, a su vez, suponen la atomización del electorado de izquierdas. Como digo, no hemos aprendido mucho de la historia más o menos contemporánea de este país y, por desgracia, no hemos aprendido que cuando la izquierda se separa por sus diferencias y no se une por sus puntos de encuentro, se pierden guerras.

Lejos de que nadie pretenda formar una gran coalición de izquierdas, que sería perfectamente factible de cara a estas próximas elecciones europeas y, así, quizá nos garantizásemos un gobierno por y para el ciudadano (sí, por si no nos hemos dado cuenta, el Parlamento Europeo es quien legisla y el Congreso español quien ratifica y aplica en 7 de cada 10 leyes que emanan de las Cortes), estamos viendo cómo surgen visionarios y líderes hasta debajo de las piedras. Personajes que basan sus “partidos” en su imagen personalísima y su “programa” en la demagogia más barata y utópica que pueden encontrar pero, oigan, aquí son ustedes donde deben reflexionar y decidir si lo que les cuentan puede hacerse o sólo os alaga el oído.

Por último, aunque podríamos entrar en otras muchas cuestiones, que las hay, vamos a centrarnos en el discurso de que todos los políticos son iguales, o que estos y aquellos son lo mismo y que yo me quedo en casa... ¿Por qué? Porque el arma de la comunicación, del boca a boca y de repetir una mentira hasta convertirla en verdad se utiliza. Y mucho. Y funciona.

Aquí ya hay diversos actores que utilizan estas premisas en función de sus intereses y que, como consecuencia, suelen incurrir en tremendas lagunas argumentales. Cualquiera que lea un poco la prensa o vea por encima las noticias, se podrá dar cuenta de que, actualmente, se pretende echar toda la lacra de la corrupción a todo lo que suene a progresismo o a izquierda: Se hace con sindicatos, se hace con el PSOE, se hace con IU... Y se siguen tapando los escándalos del PP (que han hecho cambiar direcciones de periódicos) y de la patronal. Y nosotros lo recogemos y lo difundimos porque, si lo dice la tele o el periódico, tendrá que ser verdad... ¿Cuándo pararnos a pensar que estos medios son negocios y no otra cosa?

Y si esto se nos queda corto, siempre podemos autoproclamarnos “verdadera izquierda” y abanderar causas perdidas. Esta cuestión nos puede permitir criticar al PSOE, acusándolo de ser lo mismo que el PP y, a su vez, defender el modelo de Estado de Bienestar que el primero puso en marcha y el segundo está finiquitando. ¿No vemos la incoherencia?

Lejos de querer hacer proselitismo o querer manipular la intención del voto de nadie, solo buscamos haceros reflexionar. Se abre ante nosotros una oportunidad única. Un buen momento para elegir no sólo al Presidente del Parlamento Europeo, sino también al de la Comisión Europea. Un buen momento para apostar por la Europa de los Derechos y dar la espalda a la Europa de las Derechas. Huid de aquellos partidos que se presentan, únicamente, para ganarse un sillón en Bruselas y darse al autobombo y la autocomplacencia. Aún hay tiempo. Utiliza la jornada de reflexión para reflexionar y no para irte de rabas y vermú. Decide por ti mismo y no dejes que otro lo haga por ti porque, si tú no ejerces tu derecho a voto, la rueda seguirá girando, sin preguntarte. De aquí sale el título.

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