La victoria de Maduro y la necesaria profundización en la Revolución Bolivariana

Marcos Martínez Romano
| 20.04.2013

Despertamos el pasado lunes con la noticia de la ajustada victoria de Maduro sobre el opositor Capriles en los comicios presidenciales producidos en Venezuela. Sinceramente, esperaba una mayor margen en la victoria del candidato chavista respecto al derechista.  Causas para esta ajustada victoria hay varias y analizables de maneras muy diferentes.

La figura del Comandante Hugo Chávez, recientemente fallecido, acaparó demasiado protagonismo en el proceso bolivariano. Cierto es que él fue el impulsor, en gran parte, de todos los avances sociales que se han producido en Venezuela en los últimos años, pero parece ser que hay una parte de la población venezolana que personificó demasiado el proceso en su imagen. De cara a estas elecciones, pudo tener que ver el exceso de protagonismo que en su campaña electoral Maduro y su equipo otorgaron a la figura del Comandante, así como a los peligros de una posible victoria de la oposición; dejando un poco de lado la exposición de las conquistas logradas en los últimos años de gobierno bolivariano y la explicación del programa a seguir durante los años de mandato que se le abren desde ahora: el programa de la Patria 2013-2019 con el que Chávez venció en las elecciones del pasado mes de Octubre.

Maduro anunció en su mitin de cierre de campaña que recorrería el país durante dos semanas para explicar dicho programa. Y que lo haría escuchando las quejas, necesidades del pueblo, así como las formas por las que les gustaría participar del mismo. Esto se hace imprescindible, pues el nuevo gobierno necesita construir nuevos acuerdos que le permitan gobernar el país y construir una hegemonía política propia, más allá de la heredada de los años de presidencia de Hugo Chávez.

Otro posible factor fue la asimilación por parte la candidatura opositora de los logros sociales conquistados por la revolución Bolivariana, y la incorporación a su discurso de citas aludiendo al libertador;  lo que pareció una asunción de la victoria política del chavismo durante los 14 años desde que el Comandante venció sus primeras elecciones, utilizada con cierta inteligencia para atraer a sectores más moderados del chavismo.

El que fuera conductor de metrobus convertido ahora en presidente de su nación  –representación gráfica de la cultura política popular en la Venezuela actual- junto con su equipo de gobierno, tiene ante sí un gran reto para el que parece estar preparado. Así al menos  lo pensaba Chávez, quien pidió “de corazón” a los venezolanos que lo votaran en caso de quedar inhabilitado. Este reto es profundizar en el carácter socialista del proceso bolivariano, trasladando grandes dosis de poder del Estado al pueblo.

Para ello, la desaparición física del Comandante puede resultar beneficiosa en algunos aspectos, puesto que su indiscutible liderazgo sobre el proceso tendrá que ser sustituido, poco a poco, por un liderazgo colectivo del pueblo venezolano que asuma para sí y ejecute ese poder que ya tiene y el que le vendrá nuevo desde el Estado venezolano

Buena parte de los problemas que afectan a la sociedad venezolana, como los referidos a la falta de seguridad, a la corrupción o a laineficiencia; tienen que ver con las estructuras de un Estado que sigue conservando, en algunos aspectos, un viejo olor a burgués que aún no pudo ser borrado del todo.

Para superarlos, la participación popular y una constante autocrítica que permita avanzar en el proceso ahondando más en el carácter socialista del mismo se perciben trascendentes. Es necesario dar voz a todas las diversas posturas discordantes que participan en el proceso bolivariano, para que la crítica no pase a ser patrimonio por la derecha burguesa. Así como, para evitar a toda costa una regresión en el proceso hacia una creciente burocratización del Estado, es fundamental la transmisión efectiva de buena parte del poder que aún recae en ese “viejo” Estado hacia el poder popular organizado en las Comunas, el llamado Poder Comunal, como ya le encomendó Chávez a Maduro en el primer Consejo de Ministros realizado después de la última victoria del Comandante en octubre de 2012, donde incluso se planteó la eliminación del Ministerio de las Comunas. Si esto no se consigue, el logro de la hegemonía política por parte del ejecutivo de Maduro será imposible.

La construcción de ese Estado Comunal Socialista que anhelaba el Comandante, y a la que, aún hoy, aspira gran parte del pueblo venezolano, tiene que partir de la convicción de que aún queda mucho trabajo por hacer para que Venezuela pueda ser considerado como un país socialista.

En esta profundización del proceso bolivariano enemigos habrá muchos.No hay más que ver lo poco que la derecha,  siempre incapaz de asumir que el poder político y económico esté en manos del pueblo, ha tardado en sacar a su gente a la calle con la clara consigna de incendiar el país matando militantes chavistas (a la hora de escribir este artículo ya se contaban 8 asesinados), quemando hospitales donde trabajaban médicos cubanos, destrozando sedes del PSUV, etc.

La constante histórica se repite. Como en 1936 hicieran los militares sublevados en Marruecos contra el gobierno del Frente Popular en el Estado español o en 1973 Pinochet en Chile contra el gobierno de Salvador Allende; los ostentadores de los privilegios en el sistema capitalista están siempre dispuestos a recurrir a la violencia para no perder ni un ápice de lo usurpado históricamente a los pueblos. Además, a esto, sumémosle el tradicional intervencionismo estadounidense en los planes contra los procesos populares en Sudamérica y Centroamérica –los ejemplos son tantos que mejor ni empezar- y tenemos servido lo que está pasando actualmente, y lo que puede llegar a suceder en Venezuela.

Nicolás Maduro también declaró en su último mitin antes de las elecciones que no habría la posibilidad de tener ningún acuerdo con la burguesía. Con ese fin se vuelve a hacer necesario ese impulso del poder comunal; esa transacción de poder desde el Estado hacia las Comunas para poder mirar a la oligarquía de frente, estando ésta en una posición de subordinación respecto al pueblo y poder decirla: “hasta aquí; ahora el pueblo es el que manda; las estructuras de poder de las que aún disponíais están siendo barridas.”

Así mismo dijo también Maduro que ningún acuerdo con el Imperio era posible. Otro motivo más para seguir en la profundización de la Revolución Bolivariana. Continuar afianzando las relaciones con otros países del continente como lo hiciera Chávez a través de la creación del ALBA para intentar construir un frente común cada vez más amplio en toda Abya Yala ajeno a los intereses del imperio yankee, pasa por seguir, a la vez, progresando en el carácter social de la Revolución Bolivariana.

El camino será duro, las contradicciones estarán continuamente presentes en el proceso, los poderes capitalistas internos y externos tratarán de deslegitimar la Revolución sirviéndose de todos sus medios; pero para hacer frente a todos los obstáculos estará la fuerza de un pueblo que, impulsado por su Comandante, hace tiempo expresó su voluntad de dejar de ser esclavo de las oligarquías locales al servicio del Imperio para ser protagonista principal de su futuro. Y contará con la solidaridad de todos los pueblos del mundo que luchan por conseguir la independencia para poder construir el socialismo en sus territorios atendiendo a sus especificidades.

Decía el ‘Che´ que la solidaridad es la ternura de los pueblos. Pues bien, todos los que seguimos en la lucha contra el imperialismo expresamos y expresaremos nuestra más profunda ternura hacia la Revolución Bolivariana.

Pa’lante Venezuela!

Territorio: 

Comentarios