Sáhara: encuentro ALOUDA-UJSARIO

Fernando Llorente
| 11.05.2011

RASDDurante las dos últimas semanas del pasado mes de abril,  una veintena de jóvenes cántabros visitaron los campamentos de refugiados saharauis, en Tindouf (sur de Argelia). Los jóvenes pertenecen a la 'Asociación Alouda Cantabria'. Nombre, el de Alouda, que en hassanía, el dialecto del árabe que, sin abandono del español, habla la población saharaui, significa “regreso”, ese sueño que alimenta el espíritu de resistencia del pueblo saharaui, en general, y el de sus jóvenes en particular, en tanto llegue el día en el que después del trágico éxodo que hace 36 años les abocó a los rigores de la hammada argelina, perseguidos por bombarderos impulsados por la dejación de la justicia y la trasgresión de la legalidad internacional, se dé inicio al viaje de retorno en festiva marcha hacia la cálida luz y la saludable brisa de las playas de una tierra, violentamente arrebatada, que nadie les tiene que prometer, porque es la suya: el Sahara Occidental.

Los jóvenes de Alouda se compadecen con el sueño de los jóvenes saharauis, y su compromiso está puesto al servicio de su realización. Para ello desarrollan un programa de actividades encaminadas a la celebración de encuentros en los campos de refugiados con jóvenes saharauis agrupados en el UJSARIO (Organización Juvenil del Frente Polisario), en coordinación con la Secretaría de la Juventud de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), Delegación saharaui en Cantabria mediante.

Sin perjuicio de haber visitado distintas dependencias e instituciones que articulan las estructuras social y política de la RASD (hospitales, huertos, Centro de víctimas de minas, museo de la guerra, escuelas, dispensarios, etc.) y de haber asistido una representación al Congreso de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, el encuentro de 2011 tuvo como interlocutores a una amplia representación de los jóvenes de Dajla, el campamentos más alejado de los centros administrativos, y en el que durante los últimos días se ha celebrado la octava edición de FISAHARA, el Festival de Cine en el Desierto, al que he tenido la suerte de asistir en dos ocasiones. Hasta Dajla se trasladaron los de Alouda.

El encuentro entre los jóvenes del UJSARIO-Dajla y los de Alouda Cantabria tuvo como centro de atención del debate las acciones que emprendieron y las expectativas que albergaron aquellos antes, mientras y después del establecimiento, en el otoño de 2010, del campamento de la dignidad, que llegó a reunir a 20000 saharauis en 4000 jaimas, levantado en Gdeim Izik, en las cercanías de la ciudad de El Aaiún, capital administrativa del Sahara Occidental, sojuzgada por las fuerzas de ocupación marroquíes desde el 28 de febrero de 1976, después de haber invadido el territorio el 31 de octubre de 1975. El día 8 de noviembre de 2010 el campamento fue brutalmente desmantelado por esas mismas fuerzas, con la complicidad por omisión de la comunidad internacional.

Los jóvenes saharauis refugiados, para quienes, según manifestaron, el ataque supuso una ruptura de las condiciones del alto el fuego contra una población desarmada, reclamaron a las puertas de sus instituciones una reacción decidida y contundente de sus dirigentes. Al no haberse producido, expresaron la decepción de unas expectativas frustradas, después de 20 años de actividad diplomática, desde que en 1991 se estableciera un alto el fuego, que dejaba en suspenso la guerra mantenida contra Marruecos durante 15 años, con la promesa de celebrar el preceptivo referéndum de autodeterminación, primero en 1992, después en 1996, a día de hoy sin celebrar para mofa de la justicia y escarnio de la legalidad internacional. Mientras, los miembros de la MINURSO (Misión de Naciones Unidad para el referéndum en el Sahara Occidental), destacados en territorios ocupados y liberados del Sahara Occidental, observan ociosos cómo son violados los derechos humanos de la población saharaui.

“No podemos confiar en una comunidad internacional que acude en auxilio de los rebeldes libios y sume en el silencio las continuas torturas, muertes y desapariciones de cientos de saharauis en su propia tierra”. Lo dijo un joven saharaui. “Nuestros abuelos y muchos de nuestros padres murieron en la guerra. Quizá nuestras madres mueran aquí. No queremos que nosotros y nuestros hijos enterremos en este agujero nuestras vidas. Tenemos nuestra tierra con nuestros recursos. En la legalidad internacional está redactado nuestro título de propiedad. No confiamos en recuperarlos por las vías diplomáticas”. Lo dijo una joven saharaui.

Los jóvenes de Alouda Cantabria, cuyo objetivo principal, y así manifestado, era el de recoger la voz de los jóvenes del UJSARIO y trasladarla a quienes quieran escucharla, tomaron nota. Y yo también, presente en este encuentro de 2011, el tercero. En la sesión de clausura, junto con las conclusiones aquí resumidas, ambas delegaciones se intercambiaron propuestas para dar contenido a un nuevo encuentro. En 2012.

Fernando Llorente*

* Autor de Heridas y bálsamos. Saharauis, espíritu de resistencia.
Coordinador y autor de Miradas con voz. Saharauis, en tierra prestada.
Autor del informe Sahara Occidental, estado de terror.

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