Propuesta de comunicado conjunto 'Cambio de modelo ¡ya!'

Asambleas cántabras del 15-M
| 12.11.2011

cambio_de_modeloBienvenidos a una nueva demostración de cómo se ejerce la soberanía popular.

A una semana de las elecciones generales, no está de más que recordemos lo que ha venido ocurriendo en los últimos años.

A finales de 2008 estalló la enorme burbuja inmobiliaria que los políticos de todos los partidos influyentes habían propiciado o consentido y, como inmediata consecuencia, una enorme crisis causada por la especulación con las hipotecas inundó como un tsunami el sistema bancario y amenazó con hacerlo desaparecer. Políticos y medios de comunicación de masas nos dijeron entonces que había que rescatar a los bancos y se les regaló tanto dinero (comprándoles lo que ya no podían vender a nadie) que se calcula que sólo con el 1% de esa cantidad se hubiera acabado con el hambre en el Tercer Mundo.

 

De ese modo, la ingente deuda privada acumulada pasó a convertirse en déficit público: esa deuda privada supone más del 300% del PIB (o producción del país) en España. Para financiarse y poder seguir pagando sueldos y prestaciones, el Gobierno comenzó a emitir deuda pública y los mismos bancos rescatados especularon con ella para forrarse, mientras al Estado le costaba cada vez más ingresar dinero.

En ese momento, tanto el Gobierno Central como los autonómicos decidieron “hacer ajustes”: en lugar de aumentar la protección social en un país en el que el paro crece sin cesar y ya rozamos los cinco millones, retrasaron la edad de jubilación, suprimieron numerosas ayudas, y dejaron a cientos de miles de desempleados sin ni siquiera la mísera limosna de los 400 y pico euros con los que al principio sobrevivían a duras penas.

En vez de repartir el empleo con una reducción de la jornada laboral pero manteniendo los salarios (aunque eso le cueste dinero a quienes nadan en la abundancia), sus reformas laborales sólo disponen abaratar el despido y desprotegernos como trabajadores, debilitando la negociación colectiva y haciéndonos trabajar más por menos.

Hubieran podido crear una banca pública para liberar el crédito y ponerlo al servicio de  la creación de empleo y de las verdaderas necesidades sociales; pero recientemente han aprobado volver a regalarle dinero a los bancos. Hubieran podido decidir que la especulación y la evasión se habían acabado, y que el gasto público se financiaría sobre todo mediante impuestos a las grandes empresas; lejos de ello, prevén nuevas desgravaciones y más ahorro para los que se gastan sus beneficios en todo tipo de lujos y en seguir especulando.

Si hubieran querido, habrían invertido en educación para todos, pues es un derecho fundamental que contribuye de manera decisiva al progreso de los pueblos; pero les ha parecido mejor despedir a decenas de miles de profesores y derivar el dinero sobrante hacia los colegios privados y a siniestras fundaciones de bancos y multinacionales que ahora dicen querer y poder educar. Hasta con nuestra salud están jugando, y es clara su apuesta por concertar (esto es: privatizar) servicios, y por cerrar otros que estaban a disposición de todos y funcionando bien; por desorganizar los restantes y por implantar el copago, como si nuestro sistema sanitario no lo estuviéramos pagando ya con nuestros impuestos.

Por último, miles de familias están siendo arrojadas a la calle al tiempo que decenas de miles de viviendas están vacías. Mientras, los especuladores siguen buscando oportunidades en la reventa de los hogares desocupados a la fuerza. Sin embargo, tanto el gobierno como el PP se niegan a aceptar las soluciones que les proponen los colectivos de afectados, legislan para facilitar los desalojos, también, de los inquilinos que no pueden pagar, y no hacen nada para facilitar el acceso a la vivienda mediante alquileres sociales.

Las medidas anteriores las están aplicando tanto el PP como el PSOE y CiU allá donde gobiernan: (con matices sin importancia real) están de acuerdo con los gobiernos de la Unión Europea y con los grandes poderes económicos. Su objetivo último es destruir el Estado de Bienestar y vender como saldo los servicios públicos para que esos bancos y multinacionales saquen buen provecho de la explotación de nuestras necesidades más apremiantes. Ya han sumido a Grecia en la desesperación y la miseria; por el mismo camino van Irlanda y Portugal; y, desde hace tiempo atacan severamente a Italia y a España. Entre nosotros, se calcula que 1 de cada 4 vivimos bajo el umbral de la pobreza, y que 1 de cada 10 disfruta del 90% de toda nuestra riqueza.

¿Qué podemos esperar de quienes han aplicado y aplican estas políticas tanto en el conjunto del Estado como en las Comunidades Autónomas?

Por eso, no hemos venido para tomar postura frente al voto ni para exigir a los futuros gobernantes un cambio en sus planes: ya sabemos que no nos escucharán, porque nunca lo han hecho. Hemos venido a decir alto y claro que no nos dejamos engañar. Que no estamos dispuestos a dejar que nos priven de nuestros derechos.  Nosotros no nos hacemos falsas ilusiones: sabemos que nuestro futuro no pasa por este mercado electoral sino por las asambleas populares.

El actual sistema político se sostiene sobre la pasividad de millones de ciudadanos que prefieren ver la televisión a salir a la calle y unirse a las asambleas donde sus convecinos vivimos y aprendemos la realidad. Sin embargo, nada hay más imparable que un pueblo soberano que decide salir a la calle y luchar por lo que es suyo, que se convence de que le ha llegado la hora de decidir colectivamente y de ejercer esa soberanía en los parlamentos callejeros de las plazas de ciudades y barrios.

Por eso ha llegado el momento de movilizarse y movilizar. Ha llegado el momento de crecer para debatir, decidir y actuar todos juntos. Es hora de pasar de indignados a comprometidos y comenzar a afrontar la defensa de nuestros derechos en las plazas del centro y de los barrios, y también en los lugares de trabajo. Es la hora del pueblo soberano.

 

[Este comunicado se leerá a la conclusión de la manifestación que tendrá lugar hoy a las 18 h. desde la Plaza Mayor de Torlavega, contra la corrupción, el paro, las privatizaciones... por un cambio de modelo]

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