Pronto empiezan...

@scp2016
| 25.11.2013

Esta semana, la dirigente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular, Marta Tejerina, ha sido denunciada por ofrecer “regalos” (en este caso bombones y agendas), pagados con dinero público, a cambio de que votaran a determinada candidatura en las elecciones de la Universidad de Cantabria.

Un ejemplo más de que, dentro del Partido Popular, el caciqueo y la corrupción están institucionalizados hasta niveles insospechados. Hasta el punto de que el propio Partido Popular, por medio de todo un Diputado como Íñigo Fernández, lejos de condenar tajantemente esta práctica, se ha limitado a llamarla “chiquillada”.

¿Una “chiquillada”? ¿Que los que serán en un futuro los dirigentes de su partido se dediquen a comprar votos con regalos pagados con dinero público es una “chiquillada”? No, es un delito. Al igual que otras “chiquilladas” como el ensalzamiento de símbolos fascistas practicados por otros miembros de esta formación política juvenil y que también fueron minimizadas por sus mayores.

Es un buen momento para practicar la “transparencia”, la “coherencia” y la “lucha contra la corrupción” que tanto predican... Pero todo esto en boca del Partido Popular no son más que palabras huecas, carentes de sentido, pero que como eslógan publicitario siempre quedan bien.

Veremos como actúan, pero no tenemos esperanza de que vayan a ser ejemplares y ejemplarizantes y Tejerina seguirá formando parte de la dirección de Nuevas Generaciones de Cantabria y mantendrá su puesto como Secretaria General del Consejo Nacional de Estudiantes de Derecho (CONEDE).