La importancia del discurso: confrontación o diálogo

Víctor Puente Cantero
| 22.02.2012

trabajadores_teka_protestaDe aquellos polvos vienen estos lodos (II)

Los sindicatos CCOO y UGT se encuentran ante una nueva encrucijada, la de tener que elegir entre la confrontación o el diálogo con el gobierno y la patronal. Aparentemente y viendo el desarrollo y el cariz de los acontecimientos, la elección no tendría que resultar algo complejo. Los continuos recortes en el plano laboral que se vienen llevando a cabo en los últimos 20 años, sin que desde el ámbito sindical se haya dado respuesta firme y contundente a los mismos, son de por sí lo suficientemente graves y abusivos para haber iniciado, hace ya tiempo, una confrontación decisiva por la defensa de la clase trabajadora. Sin embargo, parece que los sindicatos mayoritarios no perciben esa necesidad y no terminan de recoger el guante.

La última reforma laboral supone una nueva vuelta de tuerca más en las gargantas de la clase trabajadora, quizás la penúltima, previa a la definitiva y mortal. Antes de que los trabajadores y trabajadoras vean suprimidos todos y cada uno de los derechos por los que tantos y tantos lucharon en un pasado, es necesario  que los sindicatos asuman su responsabilidad para con los trabajadores, dejando de lado el bienestar del Estado y centrándose únicamente en aquellos a los que tienen que representar dignamente y hasta las últimas consecuencias.

Un sindicato debe velar por los derechos de la clase trabajadora y anteponerlos al bienestar del Estado. Para cuidar de los intereses del Estado se encuentran los políticos, aunque a veces nos parezca que su propósito es otro. El sindicato representa a los trabajadores y trabajadoras y no a los empresarios ni a sus intereses. Hoy pongo en duda la claridad de estos argumentos en algunos dirigentes sindicales.

Los discursos de los señores Toxo y Méndez a favor del diálogo y de la reapertura de las negociaciones en relación con la reforma laboral,  pecan cada vez más de repetitivos y cansinos. Por el bien de los trabajadores y trabajadoras, a los que supuestamente ustedes representan, cambien el discurso. No tengan miedo a perder sus privilegios en aras de la defensa a ultranza de la clase trabajadora. Por ellos nacieron y para ellos se crearon. No se olviden de sus orígenes y no desprestigien la labor realizada por muchos de sus antecesores, que prefirieron la confrontación con dignidad antes que la derrota y muerte dialogada. Ellos lo quieren todo y no pararan ni un instante hasta conseguirlo.