Foro Europeo contra Grandes Proyectos Inútiles

Francisco Javier Vila Pino
| 08.07.2012

En concentracin_centro_botinprincipio, apoyo cualquier iniciativa cultural que pretenda hacer una Fundación, pero no a cualquier precio.

Aunque sean tiempos de crisis, en los que la gente en general y los individualistas en particular ponen todas sus esperanzas (toda su fe) en que vendrá alguien (alguna fuerza superior) y dejará caer su maná sobre ellos (los demás y lo demás no les importa), no podemos permitir que “el que (supuestamente) paga, manda”. En un Estado de Derecho no se pueden conculcar normas y leyes y/o modificarlos al antojo y a la voz cantante de “donde pago, cago”.

El Centro Botín es una iniciativa privada, que tiene sus trasfondo económico en el beneficio que obtiene: hace uso de un suelo público, para una finalidad privada y construye un edificio en suelo gratuito y libre de licencias, para liberar sus otros tres edificios, con cuya venta superará con creces la inversión. Obteniendo, además, una transformación a su antojo del entorno de ubicación, por cuenta municipal y con mantenimiento futuro gratuito. Que en el año anterior a su supuesta inauguración nos va a costar 20 millones de euros ya presupuestados, suponiendo que no se desvíen al alza... Total, un regalo a la ciudad...

Pero a parte de la reflexión anterior, de la que unos pueden sacar como conclusión que es un proyecto inútil o, por el contrario, que es una maravilla para Santander contar con un centro cultural de estas características, están las motivaciones de DEBA por las que yo me he sumado a todas las iniciativas: un proyecto de este “calado” es una oportunidad de transformación de una ciudad que no se puede ni se debe desaprovechar. Y ubicarlo en lo que ya tenemos, en lo que constituye el “escaparate” de la ciudad y en el único patrimonio histórico y cultural que nos queda, es una aberración.

Eso es lo que debemos llevar al II Foro Europeo contra Grandes Proyectos Inútiles Impuestos: el despropósito que supone que se tire por la borda una oportunidad como esta de recuperación para la ciudadanía de la zona portuaria obsoleta (retirada de la valla y naves del Barrio Pesquero), de una zona industrial obsoleta (tiro y San Martín) y que para financiarlo vayan a sobrepoblar intensivamente una zona ya masificada y vayan a permitir construcciones y usos no previstos en las legislaciones vigentes, que han transformado al antojo del “supuesto” mecenas. Al que, además, no le han limitado los usos futuros del espacio “concedido gratuitamente” y que puede convertirse, a buen seguro, en la sede futura de las Juntas de Accionistas del Banco Santander, en lugar de presentación de resultados y/o presentación de productos financieros. Sin excluir que también se alquilen salas para otros “encuentros” o “congresos” de todo tipo: políticos, económicos, comerciales, etc.

La negativa a la ubicación del Centro Botín en el Muelle de Albareda no es sólo una cuestión de “gustos”, y mucho menos la pretensión del veto a la Fundación Botín, sino que tiene una motivación económica, social, cultural y política, como no podía ser de otra manera cuando se trata de hacer CIUDAD (polis).