Entre la tijera y la pared

Alfonso Marañón. Secretario General de CNT Santander
| 22.06.2012

cnt_concentracion_santanderHoy, la vieja Europa se tambalea ante los ataques de los sacro santos mercados. La única solución de los gobernantes, es reducir nuestros derechos como trabajadoras y ciudadanos.

Cada vez que un miembro del Partido del Poder tiene un micrófono en frente, dice: “La gente se atiborra de pastillas y los hospitales públicos gastan mucho dinero, el carbón no es rentable ¡qué le vamos a hacer! los estudiantes son unos vagos malcriados y los profesores solo quieren trabajar 18 horas a la semana”. Lo preocupante no es que estos politicuchos hablen así, todos sabemos que la coyuntura económica no es más que una excusa para desmantelar el estado del “bienestar”. Lo verdaderamente importante, es que desde el propio pueblo, hay quien repite estos argumentos sin parase a pensar en las consecuencias. Hay incluso gente que dice: “Los parados no quieren trabajar, se vive muy bien cobrando sin salir de casa, mejor sería que les quitasen el paro y verás cómo espabilaban”. Sin embargo al día siguiente cuando les echan de su trabajo por dos duros ( gracias a la reforma laboral ) van corriendo al EMCAN a exigir lo suyo.

 

¿Qué futuro nos espera con clases atestadas de alumnos, a los que el profesorado no puede atender? ¿Con hospitales en ruina y medicamentos carísimos? ¿Con regiones enteras en la miseria porque no tienen en qué trabajar?¿Qué futuro nos espera sin luchar por lo nuestro? Mientras eso pasa la clase política y empresarial sigue llenándose los bolsillos.

Evidentemente nuestro sistema de protección social no es perfecto y debemos esforzarnos por mejorar y defenderlo. Lo público significa nuestro, de todos. Los recortes no pretenden otra cosa que convertir lo de todos en lo de unos pocos. Y esos pocos nos lo dejarán usar por un puñado de monedas, que tal vez, no tengamos.

Hoy en día, no tenemos sociedad, es más una acumulación de personas egoístas, cuya máxima es: “mientras a mí y a los míos nos vaya bien, los demás me dan igual”. Con esta mentalidad los poderosos nos manejan a su antojo, creando división entre nosotros y nosotras. Todos debemos preocuparnos por el bien social, como individuos pero trabajando en común.

En conclusión, caminar hacia una mentalidad común, donde nuestras prioridades sean la solidaridad y el apoyo mutuo. Sólo así será posible la transformación política.

Si seguimos esperando, la tijera nos cortará el cuello.

¡No te pares ante los recortes!