Derecho a la libertad de expresión e información

Fernando Merodio
| 15.11.2013

Voy a echar mi cuarto a espadas y a opinar en una sucia controversia actual, hablar de las buenas gentes de Lasaga Larreta, en Torrelavega, del transformador de E.on, la libertad de expresión y el grupo Vocento, El Diario Montañés, cuatro días, cuatro portadas y seis páginas completas, una historia de terror, canalla, planificada (la foto de Iván, concejal de ACPT, salió el primer día, lo sabían todos y no se le ataca hasta el cuarto), en la que, con ocasión de lo que llaman “carrera” por el centro de Torrelavega, PP y periódico insisten en que gente muy malvada insultó, escupió, dió patadas en el suelo,… a indefensos niños. Voy a empezar por los hechos que, sin haber estado allí, conozco. Primero, no fue una carrera, cosa seria, sino un anuncio barato y provocador de E.on que, gratis total, utilizó el Ayuntamiento, casa que dicen de todos, como pantalla y abusó de la buena fe de los participantes, convertidos en anuncios y ahora quiere el PP que también en esquiroles. La Federación no autorizó la pachanga, no hubo jueces, no se cortó el tráfico, no se vallaron los cruces, abría el paso un ciclista, no la Policía, el recorrido era tan oscuro y mal señalizado que el ganador ha dicho que se perdió en algún punto,… E.on y el alcalde no debieran hablar de legalidad, “esa cosa” fue ilegal, sin normas y no hubo atropellos por milagro; quien autoriza (si se autorizó) y apoya tal publicidad privada, o tiene intereses en ello o no sabe lo que hace. Segundo, los perjudicados por E.on, víctimas desde hace años de abusos, facturas injustas y un transformador criminal y sin licencia, no han sido autores de las agresiones que airea Vocento, son gente mayor, educada, correcta y, por supuesto, pacífica. Tercero, entre quienes llevaban frontales y camisetas de E.on había, siempre sucios, provocadores que ¡vaya si provocaron!; no he visto ni una fotografía en que los manifestantes tengan actitud agresiva y sí varias en las que sí las tiene algún supuesto deportista, hombre anuncio de E.on. Un recordatorio, todos, incluso Manolo Sáiz, hemos visto parar el Tour, ¡en Francia, claro!, sin que ningún deportista se enfrente a los que lo hacen. Una valoración, Iván, de ACPT, como hubiera hecho Esther, estuvo, ¡faltaría más!, junto al débil frente al poder abusivo. Para acabar, un dato, El Diario Montañés, que azuza la cacería, fue absorbido por el grupo vasco Vocento, de cuyo Consejo de Administración es miembro, junto a Rodrigo Echenique, consejero del Santander, Miguel Antoñanzas que, casualidad, es Presidente de E.on España y E.on Italia.

Los derechos a la libertad de expresarse e informarse son inseparables y, para ser auténticos, exigen plenitud de ejercicio pues el segundo derecho (a ser informado) solo existe si la primera libertad (de publicar ideas y hechos) es universal e igual; es preciso que todos podamos dar y recibir información en situación de equilibrio, sin más límite que el de ser veraces. Con intención, los medios de comunicación de masas loan esas libertades/derechos pues, dicen ellos, sustentan lo que llaman democracia, pero lo cierto es que solamente ellos las usan y administran, dejando para el ciudadano, tanto en el ámbito activo (dar) como pasivo (recibir información), el formal ejercicio de una apariencia indefensa e inane, como la de los otros derechos que dicen fundamentales (justicia, trabajo, sanidad, enseñanza, vivienda,…).

Duele que los profesionales que usan el privilegio de publicar a diario en los medios ideas, hechos y opiniones y, además, cobran por ello no valoren en cada asunto si prevalece el derecho de todos o, por contra, el del capital/empresa que, al limitar libertades, lo hace todo más fácil para ellos y los suyos y más agrio, desigual e injusto para el resto y, tras comprobar la evidencia, siquiera intentan contarlo.

Hoy me dicen algunos que si no lo hacen es por las presiones de la empresa, presiónes aun más preocupantes que las que, desde la calle, amenacen al periodista; la coacción desde el capital/empresa es, aquí y ahora, un gravísimo peligro para las libertades de expresión e información, como lo es el periodista que, parcial o falaz, (des)informa, colabora con el que le paga y censura esas libertades a quienes, de forma ocasional, no retribuida, desarrollan el llamado “periodismo ciudadano”, para los que el Relator especial para la libertad de expresión pide en su Informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU de 4 de junio de 2012 protección y respeto, pues dice que “desempeñan un papel de creciente importancia al documentar y difundir noticias sobre acontecimientos en los que participan” y así “han enriquecido el panorama mediático, aumentando el acceso a fuentes de información, estimulando los análisis informados y promocionando la expresión de opiniones diversas, en  especial en momentos de crisis”.

Vivimos tiempos feos en un mundo tan sobrado de información como desinformado, tiempos en los que no dudo es preciso reivindicar ya el derecho de todos a usar los medios. Manuel Castells dice en “Comunicación y poder” que éste, “ya sea el macropoder del Estado y de los grupos de comunicación o el micropoder de todo tipo de organizaciones, se basa en el control de la comunicación y la información” y añade que una parte esencial del mismo radica en la capacidad para modelar las mentes, por lo que todo intento de constituir un contrapoder justo obliga a romper tal monopolio.

Cierra su libro Castells animando a exigir un mejor funcionamiento de los mass media y además, pues las redes de comunicación tienen también una dimensión local, a hacer un mayor uso de los de ámbito próximo. Tenemos que comunicarnos, difundir nuestra versión de lo visto y vivido, establecer prioridades y conceptos base, explicar causas y efectos y, como en tiempos de guerra hiciera Chaves Nogales, contar lo visto y vivido “más fielmente de lo que uno quisiera”.

El poder teme, más que a la coacción legal, a lo que de él pueda conocer el resto, prueba del valor que la comunicación tiene para el capital, que la usa, administra, mima y con ella se protege. Habrá quien vea perdida la batalla de la información para explicar nuestra versión, distinta de la dominante, en asuntos como la humillación a que nos somete el capital que impone su (in)cultura, expolia el puerto y los jardines de Pereda y oculta lo que es su Fundación, o la verdad del negocio de la energía eólica, insostenible e insegura, o la salvajada del fracking, o los Concejos Abiertos, las tierras comunales, la democracia y lo que quieren para ello, o el cruel momento actual y la cobarde actitud cómplice, silenciosa ante la sistemática voladura de los logros de la Ilustración, o el papel que tienen quienes dicen representarnos, o el valor de las cosas,... Exigirá un gran esfuerzo, pero no es reto imposible.

Propongo, ya, un debate público y sin límites, con luz y taquígrafos, sobre E.on, sus abusos y el transformador, lo que llaman la “carrera”, el paradigma que es el Centro Botín inculto, el fracking, la energía eólica, el consumo energético, el Concejo Abierto, auténtica democracia, el expolio de nuestros derechos,… Nos llevan hacia el precipicio y es preciso un viraje, ahorraría tiempo, incidentes y disgustos dotarnos de elementos buenos de juicio. Es urgente intervenir en los medios, plantarlos cara, si hace falta boicotearlos, crear nuevas palancas ajenas a las burocracias, cambiar las estrategias frente al capital que abusa y en sus genes es cobarde, ignorante y débil.

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