Ángel Carromero, aprendiz de Mortadelo y Filemón

Rafael Calero Palma
| 02.01.2013

Imangel_carromeroaginemos por un instante esta escena. Un dirigente de primer orden de las Juventudes Revolucionarias Bolivarianas, acompañado por otro dirigente, pongamos por caso, de las Juventudes Comunistas Cubanas, viaja a España y ambos dirigentes se reúnen con otros dirigentes, pongamos por caso, de la izquierda abertzale, con la clara intención de conspirar contra el estado español y contra el gobierno del Partido Popular. En el transcurso de esas reuniones, se produce un hecho delictivo, tipificado de esta manera por las leyes españolas, en el que mueren dos personas. Supongamos, por un momento, que el dirigente cubano es expulsado del país; el dirigente venezolano, sin embargo, es encarcelado y condenado a cinco años de cárcel. ¿Qué ocurriría con él? ¿Sería trasladado a su país un par de meses después de haber sido condenado y cinco meses después de que hubiesen tenido lugar los acontecimientos? Respuesta categórica: NO. Con toda seguridad, cumpliría toda su condena en España. Además, la prensa española, el Telediario, el Informe Semanal, etc., etc., se habrían encargado de hacer ver a la opinión pública lo malvado que sería un individuo de esa calaña, lo aviesas que serían sus intenciones, y sobre todo, habrían dejado bien claro ante el mundo que el satánico Hugo Chávez y sus servicios secretos estarían detrás de una maniobra de desestabilización del sistema político español.

Ahora cambiemos algunos nombres. Nuestro personaje principal se llama Ángel Carromero y es (o era, ignoro si sigue siéndolo) dirigente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular. El tal Carromero se va a Cuba a conspirar contra el gobierno de la isla, proporcionando dinero a un grupo cristiano de disidentes, con tan mala suerte para él que en un accidente de tráfico se carga a dos personas. Le caen cinco años de cárcel pero, por obra y gracia del Ministerio de Asuntos Exteriores, no cumple ni cinco meses.

Y es que desde el pasado 29 de diciembre, Carromero ya está de vuelta en España, donde supuestamente cumplirá su condena, en la cárcel de Segovia. No me cabe ninguna duda de que, si en vez de ser un peso pesado de las juventudes del PP, Carromero hubiese sido cualquier otra persona, el Ministerio no se hubiese tomado ni una décima parte de las molestias que se ha tomado en conseguir su extradición. Hasta el mismísimo Ministro García Margallo ha intervenido en las negociaciones con su homólogo cubano para conseguir la extradición de Carromero.

Según informa El País, “La decisión sobre el futuro de Carromero depende ahora de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional, que, una vez informada del ingreso en prisión, deberá determinar la pena pendiente.”  Pero no nos engañemos. Lo más probable es que este individuo disfrute del tercer grado en unas semanas, eso si el Gobierno de Rajoy no lo indulta a las primeras de cambio, algo que, tarde o temprano, también acabará ocurriendo.

Ya sabíamos que todos los españoles somos iguales ante la ley, pero, como ocurría en la fábula orwelliana, unos españoles son mucho más iguales que otros. Los del Partido Popular pertenecen al segundo grupo. Si eres un dirigente del PP puedes cometer en el extranjero los delitos que te vengan en gana, porque el Ministerio de Asuntos Exteriores hará lo imposible para que, en primer lugar, tu condena sea la mínima, y para que una vez condenado, te extraditen con absoluta rapidez. Luego, ellos aquí en España ya se encargarán de ponerte en libertad.

De lo que no me cabe tampoco ninguna duda es que a este conspirador antimarxista, capillita beato y meapilas, aprendiz de Mortadelo y Filemón, delincuente condenado a cinco añitos de cárcel, se le habrán quitado las ganas de ir a jugar a los agentes secretos a otros países durante algún tiempo.

 [Extraído de Tortuga]

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