SNIACE en la encrucijada

José María Gruber
| 12.05.2013

¿Y ahora qué?

El Comité de empresa de Sniace ya ha conseguido aquello por lo que llevaba tiempo suspirando: una reunión a tres bandas. ¿Y cuál ha sido el resultado?

El resultado es que, quienes debían sentir sobre sus espaldas todo el peso de la presión, se siguen yendo de rositas.

 

El que en la reunión no se concretase nada era de esperar. Hay, en el Comité, gente veterana que debería tener claro esto. Es más, tal como parece que se ha desarrollado el encuentro, se podía, incluso, aventurar que Diego y Blas Mezquita van de la mano. Que están demorando la respuesta de común acuerdo, sin importarles la situación de los trabajadores e, incluso, esperando que éstos se cansen de zapatear por las calles. Nos hablan de avances que nadie ve. Porque la empresa no es algo abstracto. Cuando los políticos y los sindicatos hablan de las empresas en abstracto es cuando nos quieren vender aquello de que “lo importante es que la empresa siga”, aunque sea con la mitad de la plantilla. No, señor Diego, los trabajadores y trabajadoras de Sniace no tienen ahora más futuro” si sus puestos de trabajo siguen en peligro. Es más, se empiezan a temer lo peor. ¿De qué futuro y de qué empresa nos habla Ud.?

La reunión hubiera servido para algo si, por lo menos, cada parte hubiese puesto en claro su postura, de forma que ahora sabríamos todos a qué atenernos. Algunos pensábamos que Diego iba a poner sobre la mesa lo conseguido por el Gobierno, fuese poco o fuese mucho, lo posible, y que la pelota quedaba únicamente en el tejado de Mezquita. Pero no ha sido así. Decididamente, van de la mano. No es casualidad que fijen la próxima reunión para cuando los trabajadores tienen pensado hacer huelga. Mezquita, cuando aparece (que no es a menudo), sigue campando a sus anchas. Como si no fuese él quien ha cerrado la planta de Viscocel y ha mandado a la gente al paro. Algún día llegará en que el Comité se caiga del burro y se lamente del colchón que viene otorgando a Mezquita. Visto desde fuera, esta actitud no tiene explicación.

O sí.

Una parte del Comité, quizás influenciado políticamente más de lo debido, está haciendo el juego al PSOE. Todo lo que perjudique al PP le vale. Otra parte, cercana al PP, creyó, al principio, que, metiendo al Gobierno Regional por medio, le brindaba la oportunidad de que éste se apuntase un tanto. Y, si esto no se producía, los “seguidores” del PSOE se estrellarían, lo cual, también, a ésta segunda parte le valía. Unos y otros miraban, pues, en la misma dirección, aunque con intención distinta: Peña Herbosa, la sede del Gobierno, el despacho de Diego. Diego sería el salvador o el culpable.

Pero, a Mezquita, ni nombrarle. Unos y otros han creído todo lo que dice, empezando por los datos de la memoria del ERE, dándolos por buenos, como si realmente lo del céntimo verde fuera el problema, sin exigirle resultados en su gestión empresarial en todo este período, creyendo las milongas de que los inversores, “sin saber por qué”, iban y venían, sin dar explicaciones. Lo mínimo que se le debe exigir a un empresario cuando lo que necesita la empresa es inversión es que busque financiación. Pero no, El Presidente de Sniace no aparece en los discursos del Comité. Es más, “inocentemente” (algunos dirían que de inocentemente, nada), se ha convertido en su portavoz, casi diríamos que en su defensor. Sólo así se explica la vehemencia con que saltan algunos cuando otra parte del Comité insinúa que los tiros hay que dirigirlos, ante todo, hacia la empresa.

Pues bien. Hay que hacer balance. Se ha conseguido la tan ansiada reunión pero, ni tan siquiera hemos obtenido un no por respuesta. No nos permiten siquiera que nos cabreemos. Sólo esperan que nos cansemos. Diego y Mezquita son muy cucos. Y algunos miembros del Comité “los tienen de grandes como el caballo de Santiago”.¿Seguimos esperando? ¿Por qué dejar para final de mes esa semana de huelga que puede ser la primera gran verdadera presión para empresa y Gobierno? Reconozco que, opinar, desde fuera, es fácil. Pero contemplar cómo una plantilla se puede romper, separando a los que trabajan de los que están en paro, es muy preocupante.

Si el Comité no se pone de acuerdo sobre esto, modestamente, creo, debería llevarlo a la asamblea y debatirlo pausadamente, de forma que sean los trabajadores y trabajadoras quienes asuman su responsabilidad y decidan. No limitarse a informar. Forzar a que la gente opine y se comprometa ¿O es que alguien no piensa, porque esté trabajando, que se le avecina un futuro muy negro si dejamos que la empresa y el Gobierno decidan según sus planes?{jcomments on}

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