¡Houston! ¡Sniace tiene un problema!

José María Gruber
| 23.05.2013

Dice el portavoz del Comité de empresa de Sniace que el Presidente Mezquita dice. ¿Cuándo nos dirá el Comité lo que el Comité dice? Tanto como lo que dice Mezquita, a todos interesa saber lo que el Comité le responde.

Pero, no sólo el Comité. Queremos también saber lo que dicen esos políticos que tan “solidariamente” se dejan ver en las manifestaciones de los trabajadores, pero que, hasta ahora, no han aportado solución creíble alguna.

Porque los trabajadores y trabajadoras de Sniace necesitan resolver, urgentemente, un problema, a saber, ¿cómo se explica que la empresa, parada al 70%, pueda tener más pérdidas que funcionando? ¿Por qué las pérdidas que prevé Mezquita son mucho mayores que las que se puedan atribuir al manoseado céntimo verde y demás cargas fiscales, cuando, además esas cargas afectarían, en todo caso, a la empresa si estuviera a pleno rendimiento? ¿Cómo lo explica Mezquita? Algún secreto tiene que haber, alguna razón que, al común de los mortales se nos escapa.

Y, cuando decimos al común de los mortales, incluimos también a los políticos, que siguen insistiendo en proponer ocurrencias que dan por buenas las palabras del Presidente Mezquita. ¿No se han planteado tampoco los partidos que lo que dice Mezquita es la cuadratura del círculo?

Ironías aparte. Preocupa ver con qué frivolidad se está tratando el problema de Sniace que, por otra parte, no se diferencia mucho de lo que está pasando con otras empresas. Y no sólo preocupa por los trabajadores y trabajadoras de Sniace, que sufren directamente el problema, sino también y, sobre todo, porque están en juego varios cientos de puestos de trabajo que tanta falta hacen en la comarca del Besaya, y que la parsimonia con que se está llevando el tema está poniendo en serio peligro.

Los trabajadores y trabajadoras de Sniace se encuentran ante el momento de la verdad: o consiguen de la empresa compromisos y planes fiables, o están llamados a quedarse para siempre en el paro los que ya están, e ir a hacerles compañía los que aún no lo están. Los resultados económicos del primer trimestre de este año no tenían por qué sorprender: los datos de la empresa de los últimos años dejan, bien a las claras, que el problema de Sniace no es ni el céntimo verde ni el canon de saneamiento, aunque estas ambas cosas lo hagan más grande. Pero, de ninguna manera son el problema principal.

¿Tiene futuro Sniace? Por supuesto. Sniace es una de las pocas empresas privilegiadas, en estos momentos de recesión económica, que exporta el 100% de sus producciones principales, Celulosa y Fibras. Tiene productos que ofrecer y para los que hay demanda. Que no lo haga en condiciones rentables dependerá, como en cualquier otra empresa, de sus costes de producción, de sus mejoras tecnológicas, de su organización, de su estructura, de su gestión. Es claro que, en los momentos actuales, conseguir financiación no es fácil. Pero, con las condiciones de Sniace, si se lucha adecuadamente por ello, es una apuesta con visos de ganarse, y es el reto que tiene Mezquita delante.

La última manifestación iba encabezada por la pancarta “Sniace luchando, acabará ganando”. Parece un presagio. Además la portaban mujeres jóvenes y veteranas. Todo un símbolo. Detrás, relegada a un segundo plano, la del Comité, esa pancarta del “otra vez”, que da una sensación de cansancio y resignación. El mensaje de lucha pasaba al primer plano, dejando atrás el cansancio y el conformismo.

No puede haber otro ERE sin compromisos de futuro. Por mucho que lo tema ya cierta parte del Comité y lo repita machaconamente, por mucho que la empresa hable de ello como un mal menor. De momento no lo ha anunciado. Y las trabajadoras y trabajadores no lo van aceptar, no se van a quedar de brazos cruzados. Estamos seguros. De momento, empiezan a orientar su presión hacia la empresa, una semana de huelga y una “visita” a la Junta de Accionistas. Será sólo el principio, si no se producen avances.

La responsabilidad del Comité, a partir de ahora, es mantener unida a la plantilla, y eso se consigue informando puntualmente y con objetividad, y dando oportunidad a que la gente hable serenamente y decida. El Comité no puede cargar en solitario con la responsabilidad de tirar del carro. Tampoco puede salir a dar la cara cuando debería hacerlo la empresa. Por su propia conveniencia. Y porque la verdadera fuerza del Comité está en el conjunto de los trabajadores y trabajadoras y no en la condescendencia con la Dirección.{jcomments on}