Desde la moderación: un análisis y una propuesta, por si interesa

Diegu S. G. Miembro del grupo de coordinación de CNSV
| 20.01.2015

El pasado viernes tuve el placer de moderar una mesa-redonda sobre “políticas, confluencias y nuevas mayorías” con participación de los principales partidos políticos de la izquierda sociológica de Cantabria: CastroVerde, ACPT, Podemos, Izquierda Unida, Conceju-CNC y Ganemos Asón. Resultó interesante por la diversidad de entidades representadas, la participativa asistencia, y también porque creo que evidenció los principales puntos de disenso entre estas fuerzas.

Básicamente, además de la tradicional ilusión por erigirse cada uno en el espacio aglutinador de la unidad popular, hay dos posturas sobre la fórmula idónea que debiera adoptar la confluencia (agrupación de electores o coalición de organizaciones) y diversidad de visiones acerca de la identidad ideológica (más o menos definida) de que debe dotarse a ésta. Estas diferencias, que también se dan en el seno de cada partido, no parecen insalvables si hay voluntad de construir un proyecto que aspire a conformar una nueva mayoría. Antes, en el diagnóstico y las propuestas que hicieron los distintos ponentes, quedó de manifiesto la sintonía existente en lo fundamental. Y es momento de priorizar lo fundamental.

De cualquier forma, no me proponía tanto analizar aquí lo ya planteado en la charla, que tiempo tendremos de volver sobre ello cuando los compañeros de EnfoCant monten el vídeo, como afrontar lo único que desde mi punto de vista quedó pendiente. Y es que no sirvió, tras casi dos horas de debate, para obtener un mínimo compromiso de intentar implicar a las organizaciones, de cara a evitar que la casta siga apropiándose de Cantabria cuatro años más.

Y entonces qué

En el ámbito municipal empiezan a aparecer brotes esperanzadores de “Ganemos” en el Asón o Ribamontán al Mar. Además, las alternativas populares ya consolidadas, como CastroVerde y ACPT, sabrán hacer un esfuerzo de apertura para incorporar sensibilidades y apoyos. En Santander, el mismo día se publicaba que Podemos, IU y Equo habían contactado para una lista única pese a las discrepancias ya señaladas. Con el "pero" de que de momento dejan fuera a otros interlocutores deseables de los movimientos políticos y sociales de la capital, se trata sin duda de una buena noticia.

De hecho, para ganar Cantabria el único camino que veo es ese. En el marco autonómico va ser más difícil, porque habrá que salvar estrategias y cálculos partidistas, pero quienes dicen querer representar al pueblo debieran escucharle y tener la altura de miras necesaria para, en un momento histórico, intentar al menos conformar una candidatura unificada.

Concreta y modestamente (abierta a sugerencias) propongo:
1) Reuniones iniciales entre todas las fuerzas sociales y políticas interesadas.
2) Consenso de un marco ideológico (por ej. la Declaración Universal de DDHH) y de funcionamiento (asamblearismo) mínimo para echar a andar.
3) Convocatoria plural a asamblea abierta desde toda la Cantabria organizada.
4) Proceso ágil sin tutelas donde el pueblo pueda construir y sentir como propio un programa y una candidatura alternativos a la indignidad que nos lleva gobernando ya demasiado tiempo.

Con otros plazos y otra realidad este proceso podría mejorarse. Pero en el contexto actual esta iniciativa puede perfectamente llegar a buen puerto si hay voluntad, retroalimentada con las alternativas municipales, estatales y europeas.

En definitiva, me comprometo a hacer llegar este análisis y propuesta a las entidades políticas (y a las distintas opciones de cada entidad política en proceso de primarias) con las que compartí mesa el pasado viernes, y a haceros llegar su respuesta (y la de cualquier otro colectivo que se dé por aludido) el próximo viernes 30, cinco días después de las elecciones griegas. Honestamente, lo que menos me gusta de la política es el juego electoral, pero me ilusiona el reto de seguir facilitando vías de entendimiento entre las distintas fuerzas, así como entre éstas y el común, que deben ser los principales protagonistas de este tiempo de cambio.

Si las entidades políticas están predispuestas porque el objetivo de ganar Cantabria para su mayoría social lo merece, deberemos ser entusiastas y generos@s en el apoyo a un proceso que puede romper con la actual indignidad gobernante. Pero si anteponen otros intereses al de dar la oportunidad al pueblo de gobernar las instituciones, que no cuenten con mi voto para tener un sillón intrascendente en la Calle Alta. Si quieren mandar tendrá que ser obedeciendo, para empezar, la voluntad que se palpa en las calles de que exista una alternativa unitaria en la que confiar.

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