La unidad de destino en lo estatal

Diegu San Gabriel López
| 10.03.2015

Leo a un colectivo internacionalista de Cantabria "llamar a participar" en las Marchas de la Dignidad 2015 "para significar que los problemas del Estado son los mismos en todos los territorios".

No le daría más importancia si no se tratara de una falacia que en los últimos tiempos viene repitiendo no sólo el nacionalismo español, sino también determinadas corrientes de la izquierda, quizá para legitimar que su organización y praxis asuma los marcos de lo que queda de Imperio. Es grave, porque supone un retroceso respecto al reconocimiento de la diversidad del Estado que hubo tras la muerte del Dictador, y que llevó al surgimiento de organizaciones territoriales independientes o federadas, no concebidas como una sucursal "regional" como son algunas ahora. Pero sobre todo, debe ser contrastado porque partiendo de premisas falsas es muy difícil llegar a conclusiones emancipadoras.

Obviamente los oprimidos de todo el mundo (no sólo del Estado, otra vez cierto "internacionalismo" perpetuando el españolismo) compartimos ciertos problemas básicos, pero éstos no son exactamente "los mismos". Resulta irresponsable e injusto significar esto en la Comunidad donde la emancipación juvenil es objetivamente más difícil por el bajo salario y el alto precio de la vivienda, o donde disfrutamos de la menor diferencia entre centros públicos y privados según los sucesivos informes que analizan el nivel educativo.

No puedo entender qué análisis se hace de la realidad para concluir que el problema agrario es "el mismo" en Cantabria y Andalucía; el acceso a la renta social es "el mismo" en Cantabria y País Vasco; la sanidad universal se niega "por igual" en todos los territorios; los derechos lingüísticos son "los mismos" para un catalanohablante que para un cántabrohablante; o la amenaza del fracking se cierne "igual" sobre Cantabria y Extremadura. Vamos, para concluir que los pueblos no tienen realidades históricas, sociales y culturales específicas; ni distintas conquistas y retrocesos sociales; ni autogobierno. Que los problemas también son una unidad de destino en lo universal.

Sin embargo, te adentras unos metros en Portugal y ya los problemas no tienen absolutamente que ver. Quién lo entienda que peregrine otra vez a Madrid para solucionar sus problemas. El resto debiéramos recuperar la organización, los análisis y el trabajo en clave cántabra como forma más eficaz de contribuir a liberación de este pueblo y, por ende, la Humanidad.

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