Islandia vota "no" y vuelve a poner en jaque al sistema financiero

Redacción
| 16.04.2011
referendum
La “revolución pacífica” continúa: en un referéndum celebrado el pasado 9 de abril, el pueblo islandés ha vuelto a mostrar su rechazo a las asfixiantes medidas del gobierno para salir de la crisis, negándose a pagar la deuda que el banco Icesave ha contraído con Holanda y Gran Bretaña. 
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La deuda, que asciende a 4.000 millones de euros (un tercio del PIB de la isla), se generó tras la quiebra del banco slandés Landsbanki. Como ya informamos en el artículo "La salida islandesa de la crisis no será televisada", el gobierno protegió por aquel entonces los ahorros de los islandeses, pero el capital que británicos y holandeses habían invertido en su filial privada Icesave no fue devuelto, ocasionando que Gran Bretaña y Holanda se encargasen de compensar económicamente a sus paisanos, para exigir después a Islandia el reintegro de estas inversiones.
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Sin embargo, sus exigencias han fracasado, y ahora organismos políticos y financieros se muestran contrariados. De un lado, las agencias de calificación crediticia amenazan con reducir la categoría de los bonos islandeses y, por su parte, Gran Bretaña y Holanda han anunciado que solventarán el asunto llevándolo a los tribunales.
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Pese a la tensión generada y el apoyo de los partidos liberales, verdes, socialdemócratas y conservadores al "sí",  el pueblo islandés se mantiene firme. Esta es ya la segunda ocasión en la que se rechaza la propuesta gubernamental para pagar la deuda bancaria con dinero de los contribuyentes. Ya en enero de 2010, la inmensa mayoría votó en contra de devolver este dinero. De nuevo, el 9 de abril, la ley (modificada tras el primer fracaso) volvió a ser sometida a referéndum. En un principio se había pretendido saldar la deuda en 15 años con un interés del 5,5%; si bien esta vez se había tratado de suavizar, extendiendo el plazo a 30 años y rebajando el interés al 3,3%, el 60% de los votantes islandeses han vuelto a decir no.

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