15.000 familias cántabras afectadas por el "corralito" de las preferentes

Marc Rude (Semanario La Directa)
| 11.03.2012

estafados_preferentesBancos y cajas colocaron productos bursátiles de alto riesgo a gente mayor bajo la apariencia de un depósito corriente. Con la crisis, las participaciones preferentes han perdido hasta un 50% de su valor.

 

Decenas de miles de personas no pueden acceder a sus ahorros. Desde el año 2009, las entidades bancarias del Estado español emitieron en masa las llamadas "participaciones preferentes", valores bursátiles muy inestables y sin garantía, con el objetivo de incrementar el capital propio. Para colocar el producto, que ofrecía escasas ventajas, recurrieron a las redes de confianza tejidas entre el personal de las sucursales y la clientela de toda la vida.

La estrategia fue convencer a la gente sin conocimientos del sistema bancario, especialmente personas mayores, para que depositaran sus modestos ahorros en unas inversiones arriesgadas y complejas, pensadas para personas expertas, ocultando deliberadamente su naturaleza.

Con la crisis económica, las participaciones preferentes, indirectamente ligadas a la economía del ladrillo, han perdido hasta un 50% de su valor. Los dictámenes de la Unión Europea han obligado a la banca a deshacerse de este producto, calificado como “activo tóxico”, y después de la prohibición de comercializarlo entre pequeños ahorradores, las entidades financieras han comenzado una carrera desembarzarse de ellas. La Caixa, que ostenta el récord estatal con 4.898 millones de euros invertidos en preferentes, anunció, el mes de diciembre, su reconversión en otros productos financieros, no muy diferenciados de los originales, en un plazo que se acabó la semana pasada. El resto de entidades han emprendido iniciativas similares.

Cuando las personas afectadas quieren retirar sus ahorros, se dan cuenta que los tienen bloqueados y que su dinero se ha perdido dentro de la metafísica incierta e incomprensible de los mercados de valores. Aquello que les vendieron como un depósito, resulta ser un producto bursátil de carácter perpetuo –si tiene beneficios, el banco te va dando intereses, pero no te devuelve la cantidad inicial–, sujeto a las oscilaciones de los mercados, no garantizado en caso de que la entidad quiebre y sin ningún tipo de liquidez, es decir, que no es posible transformarlo en efectivo.

Después de que se multiplicaran las quejas, el fraude se destapó el noviembre pasado, cuando la Asociación de Usuarios de Bancos y Cajas (AICEC en Cataluña, ADICAE a nivel estatal) denunció 52 entidades bancarias, incluidas todas las de gran volumen, por la comercialización indebida de participaciones preferentes. AICEC afirma que “este producto tóxico está envenenando la vida de miles de ciudadanos, la mayoría gente mayor, que había puesto los ahorros en estos títulos con total desconocimiento de sus características”. En el Estado español, un mínimo de 325.000 personas tienen preferentes y las familias que se agrupan en las plataformas de afectadas de AICEC-ADICAE ya son 30.000.

Qué son las preferentes?

Las participaciones preferentes son valores o inversiones de renta fija, productos financieros de gran complejidad que, en la práctica, comportan convertirse en accionista del banco, comprando su deuda. Es lo que se denomina deuda subordinada. Las preferentes se negocian en la bolsa y se exponen a pérdidas importantes. Son valores a perpetuidad, es decir, que no tienen vencimiento; la entidad devolverá la cantidad inicial cuando lo desee, pagará intereses sólo si tiene beneficios y es libre de no hacerlo. El dinero invertido no está cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos, por lo tanto, si el banco o caja quiebra, la persona lo pierde todo. Pero su principal inconveniente, es la falta de liquidez. Para recuperar el dinero, las preferentes se tienen que vender en los mercados bursátiles al precio que se pague, que hoy en día es mucho más bajo que su valor nominal, la cantidad que se invirtió inicialmente. La gente experta coincide en decir que los riesgos que comportan las preferentes no compensan los beneficios y, en todo caso, no son un producto destinado a personas sin conocimientos en la materia.

Estrategia planificada

A pesar de que ya empezaron a circular al inicio de la década pasada, fue a partir de 2009 que la venta de participaciones preferentes adquirió un carácter generalizado y, desde entonces, la banca ha emitido por valor de 12.000 millones de euros. Los bancos y las cajas tenían que ampliar su capital para encajar la crisis y llenar el bache que dejó la explosión de la burbuja y decidieron hacerlo a expensas de la seguridad de los ahorros de la clientela de base.

A través de las sucursales, las entidades llevaron a cabo una campaña comercial para colocar preferentes entre los clientes particulares, sin ningún tipo de escrúpulos a la hora de engatusar a la gente mayor para que depositara los ahorros de toda una vida en estas inversiones. Aprovechando la proximidad y el conocimiento generados por años de relación comercial, las oficinas les presentaron las participaciones preferentes como un producto ideal, de rentabilidad garantizada y totalmente seguro, con disponibilidad del dinero en todo momento, que daría más intereses a sus ahorros. Las víctimas del engaño, pensándose que contrataban un servicio similar a un depósito corriente, simplemente firmaron, confiadas, el papel que les pusieron delante.

A la hora de vender productos financieros complicados, la normativa exige que la entidad pase un cuestionario a la persona que los solicita para saber si está capacitada para gestionar la inversión. Las personas afectadas afirman que no vieron el documento o que ya les llegaba con las respuestas marcadas. Así lo explica a la Directa una hija de afectadas, Lídia Matilla: “En el caso de mis padres, falsificaron el texto donde se decía que tenían conocimientos del mercado bursátil y esto es imposible puesto que insisto que no saben leer ni escribir”.

Gato por liebre

Las denuncias se acumulan en la Comisión del Mercado de Valores (CNMV), organismo estatal encargado de la regulación del sector financiero. Después de años de hacer la vista gorda, el noviembre pasado, prohibió a la banca la emisión de más productos de renta fija (bonos, obligaciones, participaciones preferentes). Su presidente, Julio Segura, admitió que se había producido “información engañosa, para no decir fraudulenta” en su comercialización. A partir de entonces, las entidades bancarias han intercambiado deprisa y corriendo las preferentes por otras inversiones que, a pesar de ser legales, tienen características parecidas. Es entonces cuando mucha gente se da cuenta de que sus ahorros están bloqueados, no los pueden retirar y, a la vez, que su continuidad depende de los vaivenes de la economía especulativa.

El colectivo de abogados Ronda ha llevado a los tribunales un centenar de casos y pide la nulidad de estos contratos fraudulentos. Cruz Clemente, un jubilado de 73 años y vecino de l'Hospitalet de Llobregat, había acumulado un capital de 72.000 euros después de trabajar durante décadas como operario en varias fábricas y como portero de inmueble. En 2009, cuando fue a actualizar la libreta en la sucursal del BBVA, el director, viejo conocido y persona de confianza, le aseguró que “tenía un producto muy adecuado para sus ahorros”. Sin saberlo, contrató bonos convertibles, que ya han perdido el 22% de su valor. Óscar Serrano, abogado que representa las víctimas del fraude, algunas de más de 90 años, afirma que lo peor ha sido darse cuenta de que habían subscrito una inversión a perpetuidad: “Las personas mayores quieren un vencimiento para tener disponible el dinero en caso de necesidad (…) el producto no era el adecuado y no es tal como explicaron que era a la gente, se vendió de forma incorrecta”.

La Caixa generó unos 5.000 millones de euros en participaciones preferentes

La Caixa generó casi 5.000 millones de euros en preferentes, a través de tres emisiones: en 1999, en 2000 y en 2009. El 15 de diciembre, el consejo de administración dio como plazo el 31 de enero para llevar a cabo el canje de los títulos. Las participaciones preferentes de la entidad se convertirán en deuda subordinada a diez años (70%) y en bonos convertibles en acciones de CaixaBank (30%). Las víctimas del engaño no podrán recuperar, pues, el 70% de sus ahorros hasta de aquí a una década, a la vez que el nuevo producto continúa sin tener garantías de cobro y su valor dependerá de los mercados. Los bonos se podrán vender de aquí a unos meses, cuando se conviertan en acciones, pero su valor también estará determinado por la bolsa y, probablemente, será inferior al inicial. La mayoría de personas damnificadas han aceptado el trato a regañadientes, puesto que mantener las participaciones todavía comportaba más riesgos. Venderlas supondría perder entre el 40 y el 50% del dinero.

Dolores C., una tarraconense de 92 años, vive con 200 euros mensuales de pensión y La Caixa le ha bloqueado 100.000 euros que había ahorrado durante 40 años de vida laboral, debido a las participaciones que le vendieron hace dos años, cuando tenía 90.

Albert A. es un vecino de Manresa de 84 años y no puede costear su ingreso en una residencia porque no puede acceder a los 80.000 euros de ahorros que tiene atrapados en las preferentes. “Parece que todos los directores se han comportado igual, que esto obedece a una estrategia dictada desde las altas esferas de La Caixa”, afirman las personas afectadas y sus familias.

 

[Artículo de Marc Rude, extraído del Semanario La Directa]

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