La catástrofe japonesa despierta el clamor contra la energía nuclear

Redacción
| 20.03.2011

Sala de control de la central nuclear de Garoña (Burgos)El terremoto y posterior tsunami que arrasaron la costa japonesa el pasado 11 de Marzo, han traído consigo consecuencias de extrema gravedad, más allá de los ya ingentes daños causados por la catástrofe natural. A los más de 8.425 muertos y 12.931 desaparecidos, se suman los daños que el tsunami produjo en la central nuclear de Fukushima y que amenazan con generar un desastre nuclear que ya ha empezado y cuyas consecuencias finales aún se desconocen. La crisis japonesa ha llevado a primer plano el debate sobre la energía nuclear en la Unión Europea, el desarrollo de los acontecimientos puede determinar aún el futuro de la energía nuclear en los principales estados europeos.

La que según las autoridades japonesas ha sido la peor catástrofe desde la II Guerra Mundial, parece no encontrar su fin según pasan los días, y es que la situación en la central nuclear de Fukushima se ha agravado con el transcurso del tiempo. Si la primera explosión fue catalogada con el nivel 4 (de 7) en la escala INES, las autoridades japonesas han elevado a 5 el grado de la catástrofe y aún se teme que la situación pueda empeorar. La zona de evacuación ha pasado de los 10 kilómetros que se declararon el día 11 de Marzo a 20 kilómetros el pasado día 15. A día de hoy, la mayor parte de los reactores de la central están conectados ya a la electricidad para activar sus sistemas de refrigeración, si bien aún se teme por el reactor 3, ya que la presión en la vasija de contención puede seguir aumentando.

Se han detectado pequeñas cantidades de yodo y cesio radiactivo en alimentos producidos en zonas cercanas a Fukushima y en el agua corriente de Tokio y sus inmediaciones. Las autoridades japonesas han interrumpido la venta de productos alimentarios procedentes de la prefectura de Fukushima. El yodo radiactivo tiene una vida de unos 8 días y luego su radiactividad decae considerablemente, pero su ingesta puede tener repercusiones a corto plazo en la salud humana si es absorbido por el cuerpo.

Transcendencia internacional

Las fugas radioactivas en la central nuclear de Fukushima han generado un estado de alarma  en la sociedad japonesa que se ha trasladado al plano internacional. El temor a un nuevo Chernóbil parece aumentar en la medida en que se intensifica el estado de alarma y el número de víctimas mortales se incrementa.

En Alemania, el gobierno de Ángela Merkel ha anunciado el cierre de 7 centrales nucleares y ha abogado por la instauración de unos criterios sobre seguridad nuclear para el conjunto de la Unión Europea. Los gobiernos francés y británico han apostado por el continuismo en la cuestión nuclear, señalando que se tomarán medidas para garantizar la seguridad de las centrales, pero recordando que la energía nuclear seguirá siendo, en ambos países, uno de los pilares en materia energética.

En el Estado español la crisis japonesa ha reabierto un debate que, por otra parte, no había llegado a cerrarse. La continuidad de la central nuclear de Garoña (Burgos), está centrando las miradas de los grupos ecologistas y el Gobierno Estatal. Greenpeace y Ecologistas en Acción han pedido al Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que tome nota de lo ocurrido en Japón y asuma su compromiso de ir cerrando las ocho centrales nucleares que están en operación y de no dar marcha atrás en la clausura de la primera de ellas, Garoña, prevista para 2013. Por su parte, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, ha anunciado que el Gobierno ha encargado una revisión completa de todas las centrales nucleares españolas.

En Cantabria, ARCA y Ecologistas en Acción han llamado a una concentración el próximo martes en la Plaza del Ayuntamiento de Santander para exigir el cierre progresivo de las centrales nucleares y defender un modelo energético basado en la reducción del consumo y la producción de energías renovables. Por su parte, el Presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ha señalado que "no se debe descartar" la energía nuclear, ya que "hoy la tecnología de las centrales es de una seguridad casi absoluta", a lo que añadió: "de qué vale quedarse solos si los demás países las ponen, es hacer el ridículo.”

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