Más de 100.000 personas en una marcha “colosal” por los “derechos elementales” de los presos y exiliados vascos

Patricia Manrique (Diagonal)
| 08.01.2012

manifestacin_por_derechos_presosUna multitudinaria manifestación abarrota las calles de Bilbao para solicitar a los Estados español y francés que modifiquen su política penitenciaria "vengativa" y construyan "un escenario de resolución justa, democrática e inclusiva".

“La sociedad vasca ha hablado claramente en las calles para decir rotundamente que la situación de los presos y presas vascas debe solucionarse cuanto antes, que es un tema vital no sólo ya por el respeto a los derechos humanos, sino a la hora de impulsar el proceso abierto en Euskal Herria”, valora Beñat Zarrabeitia, portavoz de Egin Dezagun Bidea (“Hagamos el camino”), plataforma promotora de la manifestación.

Una muchedumbre ha abarrotado las calles de la capital vizcaína para solicitar que se respeten los “derechos elementales” de los presos y exiliados políticos vascos. El carácter multitudinario de la marcha ha resultado acorde con lo que auguraban las más de 15.000 adhesiones recogidas y los 300 autobuses fletados hasta Bilbao.

El camino a la reconciliación

El reconocimiento de estos “derechos elementales” supondría, señala Zarrabeitia, “que la política penitenciaria vigente cambie las claves que utiliza actualmente de represión y de venganza a unos términos de resolución democrática”. En concreto, se demanda el fin de la dispersión, la liberación de los presos que sufren enfermedades graves e incurables, la derogación de la doctrina 197/2006 –la denominada “doctrina Parot”, que permite una aplicación de facto de la cadena perpetua-, la aplicación de beneficios penitenciarios a los presos y presas que ya han cumplido los 2/3 o las ¾ partes de la condena, y el fin del régimen de aislamiento.

Tan sólo ocho de los 665 vascos y vascas presas en relación al conflicto –con gran diversidad de cargos y, en consecuencia, de penas- se encuentran encarcelados en Euskal Herria. A 70 se les ha aplicado la doctrina Parot y, según denuncia el colectivo de familiares de presos y presas vascas Etxerat, “la libertad condicional es negada de manera sistemática, y 175 presos podrían gozar ya de beneficios penitenciarios”. Pretender acabar con esta situación, señala Itxiar Goienetxea, miembro de Etxerat, “no es nuevo, llevamos años pidiendo que al menos se cumpla la ley” aunque, subraya, “es algo que en esta nueva situación política ya no se puede mantener”. Pese a tildar la manifestación de “histórica”, Goienetxea subraya que “desde mañana, y en adelante, tiene que seguir siendo histórico hasta que por fin los dos Estados, el español y el francés, cumplan las leyes.”.

Las otras víctimas

Los familiares, que este fin de semana no han visitado a sus seres queridos para asistir a la marcha, han querido manifestar con su presencia su calidad de víctimas en el conflicto. Denuncian las consecuencias físicas, psicológicas y económicas que sufren como “los 13 accidentes que hemos sufrido en 2011 o los 400 siniestros y 16 fallecidos que hemos padecido en los últimos 22 años”, así como “los gastos ocasionados por los largos viajes a consecuencia de la dispersión”.

A pesar de que la marcha se esperaba silenciosa, en respuesta al auto del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, que la autorizaba a condición de que no se aludiera a los reclusos como “presos políticos” y de que no se exhibieran fotos, la multitud ha coreado consignas a favor de los derechos de los presos y refugiados a lo largo de todo el recorrido.

Entre los participantes ha habido abundantes personalidades de la cultura –Fermín Muguruza, por ejemplo, ha actuado al final de la marcha-, la política o el mundo sindical.

Para Joan Tardà, diputado de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso presente en la manifestación, “los derechos de los presos es algo que cualquier demócrata tiene que afrontar”. En referencia a las declaraciones del consejero de Interior vasco, Rodolfo Ares, que recomendaba esta semana que no se creen expectativas a los presos y que se planteen reivindicaciones “viables”, Tardá declaraba a DIAGONAL al finalizar la marcha que “no se puede marear la perdiz porque, cuando los conflictos no se resuelven, quien padece es la ciudadanía y, en particular, todas las víctimas, provengan de donde provengan”. Para el diputado, “lo que realmente tiene valor es el reto de la reconciliación, y esto pasa por ejercer todos los derechos, y que todas las víctimas vean superados sus dolores.”

 

[Información extraída de diagonalperiodico.net. Imagen de Klaus]