Armas menos letales para el “combate en núcleos urbanos”

Carmela Negrete (Diagonal)
| 25.05.2012

E22_armas_menos_letales_europa_Guillem_Vallen febrero representantes de 40 países se reunieron en la Conferencia Internacional de Operaciones Urbanas para ponderar las nuevas tácticas de control social.

En abril una delegación de los marines estadounidenses estuvo entrenando a un grupo remezclado de policías y militares búlgaros en el empleo de técnicas y armas conocidas como “menos letales”. El grupo que organizaba el taller, denominado Fuerza de Rotación del Mar Negro (Black Sea Rotational Force, en inglés) mostró a los funcionarios búlgaros el uso de gas lacrimógeno, pistolas eléctricas, gas pimienta y otras armas antiprotesta. Después hicieron la maleta y siguieron su gira por los Balcanes y el Cáucaso. Al pasar por Rumanía, además de dar el entrenamiento, los militares visitaron a niños huérfanos y repartieron ropa entre comunidades necesitadas.

 

Asistimos a una “creciente militarización de la sociedad”, aseguraba una activista del Foro contra la Guerra y la Militarización de Berlín. Con ello no se refería solamente a los actos que el Ejército realiza regularmente en las escuelas de varios países de la UE, entre ellos Alemania. El contexto de la citada frase era el encuentro que en febrero tuvo lugar en la capital alemana, la Conferencia Internacional de Operaciones Urbanas, en la que participaron unos 40 países, entre ellos España. En esta conferencia se reunieron políticos, militares y empresarios para discutir y presentar las últimas novedades técnicas y estratégicas para combatir en núcleos urbanos. Armas y equipamientos de guerra que podrían ser utilizados contra “el enemigo”, como llamó la policía valenciana a los estudiantes que se manifestaban por los recortes el pasado febrero.

Ya en 2010, Portugal hizo un gasto de cinco millones de euros para comprar seis vehículos antimotines blindados, antibombas, antifuego y antiminas. Estos vehículos son similares a los utilizados por estadounidenses y británicos en Irak. Un portavoz de la policía aseguraba que “la policía portuguesa debe ser la única en Europa que no dispone de estos vehículos, esenciales para proteger a equipos policiales que tengan que intervenir en cualquier incidente de orden público, como un motín o una manifestación”, todo ello según el Diario de Noticias. El uso de este armamento se ha extendido en Europa, a continuación hacemos un breve repaso sobre los usos más habituales.

GAS LACRIMÓGENO. Portugal también compró con aquella partida de cinco millones de euros gas pimienta y gases lacrimógenos, que ya han sido utilizados en manifestaciones y otras protestas contra los “enemigos internos”. Entre ellos, los trabajadores de la Empresa de Mantenimiento de los Equipos de Ferrocarriles que en enero quisieron entregar una carta de protesta en el Ministerio de Economía. En la misiva explicaban que veían injusta la reducción de sus salarios. La policía los roció con gas pimienta, un compuesto químico que provoca ceguera temporal, escozor y dolor en sus víctimas. En el caso de personas alérgicas puede producir complicaciones graves.

En Alemania se hizo famosa la imagen de un manifestante antifascista sacando el dedo anular a un policía en Dresde mientras éste le descarga una dosis del gas en la cara. La policía alemana dispone de botes y mochilas de espray, así como de pistolas que disparan balas con este compuesto químico en su interior y que son similares a las utilizadas por aficionados al paint-ball. La policía eslovaca lo utilizó en febrero, en la víspera de las elecciones, contra los manifestantes, a quienes además aporrearon. También los indignados rumanos han experimentado la desagradable sensación de este compuesto químico. Y en Italia no sólo se ha empleado en las manifestaciones contra los planes de austeridad, sino también en las protestas que grupos ecologistas han organizado para evitar la construcción del TAV en los Alpes. Pero el país que más lo ha empleado ha sido Grecia, donde la televisión Skai informaba de que la policía se había quedado sin reservas.

BALAS DE GOMA. Más peligrosas son las pistolas y fusiles con balas de goma, que acabaron con la vida de un joven de 28 años a manos de la ertzaintza tras un partido de fútbol y han dejado a otras 23 personas sin visión en un ojo en España. En Suiza se utilizan las balas de goma desde hace décadas. Una asociación de médicos independientes, la Vereinigung Unabhängiger Ärztinnen (VUA), alertaba en 2003 de que su uso podría provocar la muerte, en especial si alcanzan el cuello de la víctima. Sin embargo, la policía las sigue empleando. La última ocasión fue en febrero, durante el desalojo del centro social autogestionado Landolt Areal en Zúrich. En Francia, los disparos de balas de goma hirieron gravemente a una niña que tomaba parte en una huelga escolar en octubre de 2010 en París. La dirección de la policía de la capital prohibió entonces su uso.En Setubal (Portugal) durante la manifestación del 1 de mayo de 2011, la policía empleó pelotas de goma y gas pimienta para dispersar a los presentes, causando varios heridos.

CAÑONES DE AGUA. El 11 de noviembre, la policía de Varsovia dispersó una manifestación utilizando para ello, además de gas pimienta, cañones de agua a presión.Estos tanques son empleados también en Alemania, donde el año pasado provocaron heridas graves y dejaron ciego a un jubilado. El hombre aseguraba a la revista Focus que lo único que había hecho era “lanzar un par de castañas a la policía”. El Estado alemán se ha gastado en 2012 un millón de euros en un nuevo tanque con cañón de agua a presión para la ciudad de Berlín.

PISTOLAS ELÉCTRICAS. Los comandos especiales de la policía alemana, los Sondereinsatzkommandos (SEK en alemán), disponen de pistolas de electroshock del tipo Taser, aunque no hay ningún caso conocido de represión de protestas o desalojos en los que las hayan utilizado.

DRONES. Uno de los últimos juguetes militares de la policía para la vigilancia de las manifestaciones son los vehículos aéreos no tripulados, los llamados drones, pequeños aviones sin piloto. En Dresde se utilizaron en febrero para controlar una marcha antifascista, según declaró un portavoz de la policía al periódico Tageszeitung.

 

[Información extraída de Diagonal]