Madrid 2020: Cinco aros para crear una burbuja

Ter García (Diagonal)
| 04.09.2013

Más de 1.500 millones de euros, otros diez mil millones ya invertidos en las últimas candidaturas y una semana para saber qué ciudad será finalmente la sede de las Olimpiadas de 2020. El próximo 7 de septiembre, el Comité Olímpico Interna­cional (COI) decidirá entre Estam­bul, Tokio y Madrid a la ciudad que alojará los juegos que se celebrarán dentro de siete años, una apuesta en la que el Ayuntamiento de Madrid presenta como su principal baza las infraestructuras ya construidas para las anteriores candidaturas de 2012 y 2016, y la reactivación económica junto a la creación de empleo que generará la cita olímpica.

El Consistorio ha cifrado en 320.000 los puestos de trabajo que se crearán si finalmente Madrid es elegida sede olímpica, una cifra que multiplica por seis la alcanzada en los juegos celebrados en Londres, aunque el Ayuntamiento no detalle de dónde se obtiene.

Aunque el sector de la construcción en Barcelona 92 sí produjo una bajada en el desempleo en la Ciudad Con­dal del 43% entre 1986 y 1990, que volvió a subir en los años siguientes a la cita olímpica, según detalla Vicenç Tarrats en su artículo 'Barcelona 1992, la ciudad de los prodigios', los datos relativos al turismo en otras ciudades olímpicas no resultan halagüeños: según los informes de la Asociación de Touroperadores Europeos, tanto Atlanta como Pekín vieron caer el número de turistas durante la celebraciones olímpicas.

“Lo que buscan con la generación de un megaevento como fue la Expo, Barcelona 92, o el Forum de las Culturas es una reactivación del ciclo económico a través de la atracción de nuevos capitales que vuelvan a generar otra mini burbuja en la construcción, que es el nicho de mercado fundamental que tiene el empresariado madrileño”, explica Fernando Sabín, del Observatorio Metropolitano.

Tres candidaturas de obras

Las candidaturas de Madrid 2012 y 2016 han supuesto un gasto para Madrid de alrededor de diez mil millones de euros en infraestructuras deportivas, una cifra “inadmisible mientras se hacen recortes en sanidad y educación con la excusa de falta de dinero”, recalcan desde el colectivo No Queremos Madrid 2020, que señala que este “despilfarro” se ve agravado por el hecho de que en ninguno de los tres intentos no se ha consultado a los ciudadanos si realmente quieren las olimpiadas, como sí lo han hecho otras ciudades mediante referéndum.

Las infraestructuras ya construidas suponen, afirman desde la candidatura Madrid 2020, el 80% de las necesarias para las Olimpiadas de 2016. Entre ellas, la Caja Mágica, uno de los llamados “elefantes blancos” del gobierno de Gallardón por sus altos costes de mantenimiento, en el que se tendrían que invertir 5,2 millones más para su acondicionamiento para la cita olímpica. El coste de su construcción, a cargo de FCC, triplicó los 100 millones de euros de su presupuesto inicial y sus puertas, una vez termina la semana que dura el Open de Tenis Masters, rara vez se abren. O el Madrid Arena, construido para la candidatura Madrid 2012 con un coste de 100 millones de euros que se embolsaron las constructoras FCC, Ortiz, ACS y Dragados y que, a pesar de la tragedia ocurrida en la fiesta de Halloween de 2012 en la que murieron cinco jóvenes, se ha presentado al COI como una infraestructura en la que habría que invertir casi cinco millones de euros para alquiler y/o acondicionamiento, pero para la que no se contemplan obras.

“En las dos candidaturas anteriores se hizo una inversión importantísima para situar a Madrid en los flujos financieros internacionales y como ciudad de acogida competitiva de unas olimpiadas, en infraestructuras deportivas y hoteleras principalmente”, explica Sabín, que resalta las consecuencias que han tenido estos gastos en la deuda municipal madrileña, que asciende a los 7.500 millones de euros, y cómo contrasta con el desuso de este tipo de infraestructuras. “No están preparadas ni pensadas para tener un uso cotidiano como instalaciones deportivas y sólo se utilizan en eventos generalmente internacionales vinculados a la propia candidatura: campeonatos de atletismo, natación... Ése es el uso residual que están teniendo estas infraestructuras, que generan un déficit anual impresionante mientras se privatiza la gestión de casi todos los polideportivos, en los que se encarecen los precios y empeoran los servicios”.

Pendientes de la decisión que tome el COI el 7 de septiembre en Buenos Aires quedan otras grandes infraestructuras como el Centro Acuático, cuyas obras se adjudicaron a una unión temporal de empresas (UTE) formada también por Dragados y Ortiz por 137 millones de euros y que, a día de hoy, superan los 157 millones invertidos a los que habrá que sumar otros 56 millones para reanudar las obras en 2014. O la Villa Olímpica, el proyecto más costoso de cara a las Olimpiadas, con un coste de 652 millones de euros que, según explican desde el Ayuntamiento, se sufragarían mediante una colaboración público privada a cambio de beneficios fiscales para las empresas participantes. Y así hasta 1.518 millones que quedan por invertir en sedes deportivas a los que se sumarían otros 150 millones en costes operativos como seguridad, transporte o servicios médicos.

Premio a la inversión privada

El Consejo de Ministros declaró, en julio del pasado año, la candidatura de Madrid 2020 como “acontecimiento de excepcional interés público”, por lo que las empresas patrocinadoras, ya sea por aportaciones en metálico, en especie o mixtas, están beneficiadas con los máximos incentivos fiscales al mecenazgo, que suponen deducciones del 15% de los gastos
de propaganda y publicidad, rehabilitación de edificios para realzar espacios físicos vinculados a la candidatura olímpica o de ampliación de servicios de telecomunicaciones, además de bonificaciones del 95% en el Impuesto de Trans­mi­siones Patrimoniales y en todos los impuestos y tasas locales.

Entre los patrocinadores de la cita se encuentran las constructoras encargadas de varias de las obras relacionadas con los Juegos, como el Grupo Ortiz, Dragados, Ferrovial o FCC, además de El Corte Inglés, que ha donado 400.000 euros a la candidatura y que, además de los beneficios fiscales, por lo pronto se ha llevado ya la adjudicación del contrato de confección y suministro de los miembros de la candidatura para su visita a Buenos Aires por 42.895 euros. Otros patrocinadores son Bovis Lend Lease, cuya donación de 200.000 euros ha sido también premiada con otro contrato por procedimiento simplificado sin publicidad por un importe de 740.000 euros para la consultoría y el dossier presentado por la candidatura; o lafirma de abogados Garri­gues, una de las ocho entidades que ha aportado 800.000 a la candidatura –junto al Grupo Villar Mir-OHL, La Caixa y Telefónica entre otros–, que ha sido también adjudicataria, por procedimiento simplificado sin publicidad, del contrato de servicios jurídicos para la puesta en marcha del programa de patrocinios y elaboración del cuestionario de candidatura de la ciudad, por 310.000 euros.

Hasta ahora son 15 las adjudi­caciones hechas por procedimiento simplificado sin publicidad de un total de 18, de las que la más cuantiosa, relacionada con la comunicación internacional y por un importe de 2,4 millones de euros, está en manos de la agencia M-is. Desde DIAGONAL se ha preguntado a la candidatura Ma­drid 2020 qué circunstancias justifican que estos contratos se hayan realizado por procedimiento simplificado y sin publicidad, pero al cierre de esta edición no se había recibido respuesta.

“Si dejamos aparte la cuestión deportiva y entramos en las consecuencias directas para la ciudadanía, el mayor impacto todavía no lo hemos visto”, afirma Sabín, que más allá de la cantidad de dinero público transferido a estas “oligarquías empresariales, que son las que han construido prácticamente todas las instalaciones deportivas, las grandes cadenas de hoteles etc.”, señala como el problema de fondo el modelo de desarrollo económico: “Va a suponer para los madrileños un encarecimiento de los precios, sobre todo de la vivienda y de consumo directo, porque es lo que se está viviendo ahora mismo en Londres, una burbuja importantísima a nivel inmobiliario. Lo que sí está constatado es que los precios suben antes, durante y después de unas olimpiadas”, concluye.

La Cartuja

El estadio olímpico La Cartuja se inauguró en 1999 con la misión de albergar unas olimpiadas sevillanas que nunca tuvieron lugar, aunque al menos albergó los Mundiales de Atletismo de ese mismo año. La obra costó 120 millones de euros y fue a cargo de ACS.

El caso chino
Las Olimpiadas en Pekín dejaron a la ciudad dos grandes construcciones sin prácticamente uso. El Cubo de Agua, donde tuvieron lugar las pruebas de natación, apenas es ya escenario deportivo, mientras que el estadio olímpico El Nido alberga uno o dos partidos de fútbol al año.

La Caja Mágica
Sólo la cubierta de esta enorme pista de tenis costó más de 40 millones de euros de una obra que rozó los 300 millones (a cargo de FCC), situándose como la instalación deportiva más cara de Madrid. La última vez que se usó fue en mayo, para la celebración del Masters de Tenis de Madrid.

Montreal
Su estadio, al que algunos llaman La Gran Deuda, costó 188 millones de euros. Después de los Juegos ha servido esporádicamente como sede de los Montreal Alouettes y los Montreal Manic y para algún gran evento. Montreal terminó de pagar en 2006 las deudas de sus Juegos de 1976.

[información e imagen extraídas de Diagonal]

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