Quique Setién critica la gestión del Racing y reivindica que pase a los socios

M. M. R. Redacción.
| 25.10.2011

Quique_y_Nando_YosuBajan aguas turbias por El Sardinero. Y es que si en lo puramente deportivo el equipo va de mal en peor y no se vislumbra atisbo de mejora para el futuro, en lo extradeportivo la situación está aún más revuelta. Las críticas a la gestión de la entidad racinguista se han venido sucediendo y acrecentando en los últimos días, alcanzando su cénit con las palabras de Quique Setién, mito de la afición racinguista.

Quique Setién ha sido uno de los jugadores con más clase que han vestido la verdiblanca, entrenador y director deportivo de aquel histórico Racing entrenado por Manolo Preciado que alineaba 9 cántabros: Ceballos, Pineda, Moratón, Pablo Casar, Neru, Ismael, Pablo Sierra, Jonathan Valle y Pedro Munitis. Pese a ser un equipo sin extravagancias técnicas, se mantenía sin pasar apuros gracias a la presión asfixiante, raza y salida rápida de balón que había imprimido Preciado, quien también se indentificaba con la filosofía: "En Bilbao, que está aquí al lado, tienen un equipo en Primera sólo con jugadores de la cantera. ¿Por qué no vamos a poder tenerlo aquí”, había defendido en 1996 en un documental sobre el Racing, cuando aún entrenaba al filial. Sin embargo, la compra del club, convertido en SAD, por el incalificable Dimitri Piterman, puso fin a muchos años de trabajo del equipo formado por Quique, Nando Yosu y Manolo Preciado, que lo expresó con su característica campechanía: "He tenido la fortuna de entrenar al equipo de mi vida, el Racing. Pero tuve la mala suerte de que pasó una paloma y se cagó precisamente en mi tejado". El "fútbol moderno" había llegado a Santander.

La semana pasada Quique Setién efectúo unas duras declaraciones contra los directivos racinguistas, afirmando que "el Racing está en manos de gente sin escrúpulos" o que "ha gestionado el club gente que no tiene ni la más remota idea de lo que es el fútbol y el deporte". También aludió al abandono que sufre la cantera cántabra: "¿Cuánto dinero se ha gastado Pernía en poner medios para la cantera? Nada. Eso sí, en el Racing no han faltado viajes a Brasil y gastos con la tarjeta de crédito. Esto es el descojono. Es lamentable". Incluso, como ya hiciera con la masa social del Atlético de Madrid cuando este equipo fue apropiado indebidamente por la familia Gil, criticó la pasividad de la afición, calificando de “muy triste" que los aficionados abandonen El Sardinero y no vayan al fútbol. "Ésa es la actitud que los cántabros adoptamos cuando las cosas no van bien, en otros sitios se hubiera montado un lío enorme con manifestaciones y demás y hubieran puesto a los dirigentes en su sitio", afirmó. Pesimista, reivindicó que "un club que va a tener 100 años de historia en 2 años, lo van a hacer desaparecer, y eso es muy muy triste, joder", por lo que defendió que el club fuera gestionado y fiscalizado "por los socios más antiguos, alejados de intereses empresariales y políticos". Finalmente, interrogado por Onda Cero, reconoció que volvería al club "sólo si la gente de Cantabria lo pidiera y si los responsables que lleguen al club en el futuro plantean un proyecto de trabajo serio".

En respuesta a estas declaraciones, la Sociedad Anónima Deportiva Racing de Santander hacía público un comunicado en la última hora del día de ayer, en el que arremetía muy duramente contra Quique, acusándole de ser "un personaje conflictivo con una trayectoria personal y profesional de respeto a un solo color, que no es el verdiblanco, sino el del dinero.”

Por otro lado, el recién elegido presidente de las peñas racinguistas, Bernardo Colsa, calificó en el día de ayer la situación del racinguismo como “de absoluto caos” y manifestó que a su juicio “tanto Cuper como Pernía deberían dimitir”, uniéndose así a los cánticos provenientes el domingo del sector más animoso de El Sardinero, “La Gradona de los Malditos”, en el que se acusaba al presidente del Racing de ladrón y se pedía constantemente su dimisión.

Contestando a esta ola de críticas provenientes de la afición, Franciso Pernía, declaraba ayer: “Ni soy un ladrón ni un hijo de p. Yo no he robado nunca nada”, definiendo a los aficionados que pidieron su dimisión como “un sector muy concreto que obedece a algo que se está promoviendo y orquestando” (Pernía es militante del Partido Popular), a la vez que intentaba justificar la mala situación del equipo cántabro en la situación económica mundial, eludiendo cualquier tipo de responsabilidad: “En el mundo parece que las cosas no van muy bien y el Racing no es una isla. Lo mejor para superar esta racha sería otra coyuntura, pero las cosas están como están".

Con este panorama en lo deportivo y en lo extra deportivo, se presenta un futuro cada vez más negro para el club racinguista, que a poco más de un año de celebrar su centenario, está inmerso en un proceso de ley concursal, en una situación deportiva preocupante, y en una situación social peor aún, fruto de la pésima gestión que durante los últimos años han realizado todos los directivos (desde Santiago Díaz hasta Pernía) y a la pésima influencia de los dirigentes políticos, encabezada por Miguel Ángel Revilla, quien en su momento presumiera de que el Gobierno de Cantabria había "acertado" con Ali Syed, cuya solvencia habían "comprobado escrupulosamente". Hoy le busca la Interpol.