Ali no aparece y los rumores de estafa se disparan

R.S.S.
| 27.04.2011

2Revilla-Ahsan_Ali_SayedDesde que el magnate indio Ali Syed se convirtió en accionista mayoritario del Racing de Santander allá por finales de enero, el equipo cántabro ha sido centro de atención de todos los medios, deportivos y extradeportivos, y casi siempre por cuestiones ajenas al fútbol. El Gobierno de Cantabria, representado por Revilla, Ángel Agudo y Marcano, así como el presidente títere Pernía, presentaron a “Míster Ali” como la persona responsable, comprometida y desinteresada que el club necesitaba para salir de una penosa situación económica y deportiva. El diario MARCA publicó ayer sin embargo que la intención del magnate indio es la de especular con el club deportivo más importante de Cantabria, vendiéndoselo a la familia real de Bahréin y convirtiendo así al Racing en uno más de sus negocios. Por su parte, colectivos de aficionados se rebelan contra la comercialización del deporte y reclaman la democratización de los clubes de fútbol.

Llegada de Ali avalada por el Gobierno de Cantabria

Además de comprar las acciones de Jacobo Montalvo por valor de 3 millones de euros, Ali se comprometió a abonar los 1,8 millones de la deuda vencida que el equipo acumulaba con la Agencia Tributaria, y a asumir el crédito participativo de siete millones de euros concedido a través de la sociedad autonómica de turismo. Esto no parecía una gran inversión para quien nada más llegar aseguró disponer de una fortuna personal de 8.000 millones de euros. Sin embargo, pronto se hizo costumbre la desconfianza y la sospecha en torno a todas las informaciones que se desprendían sobre la solvencia y la transparencia de las empresas del nuevo propietario del Racing.

Apuró al máximo el plazo para pagar la deuda con Hacienda, llegando a ser emitidos tímidos reproches por parte del consejero de Economía y Hacienda, Ángel Agudo, quien una vez que Ali abonó ese primer pago, retomó el discurso oficial del Gobierno de Cantabria respecto al magnate indio: “Estamos ante un importante inversor que llega a Cantabria, cumple sus compromisos y ha conseguido salvar la situación muy comprometida del Racing“.

Mientras tanto, los buenos resultados obtenidos tras la llegada de Marcelino y las exageradas celebraciones del bautizado como “Míster Ali” en el palco rebajaron la incertidumbre del impacto que produjo su llegada, y el entusiasmo y la ilusión se extendieron en parte de la afición, que olvidó la experiencia Pitterman y se dejó seducir por las prematuras ansias de gloria de un Ali que bien poco después de pisar por primera vez El Sardinero, dejó caer perlas como: “En España hay sitio para otro 'grande' y ese será el Racing". Pan y circo, una fórmula muy antigua que sigue dando grandes frutos a quienes la utilizan para controlar a las masas o al menos entretenerlas lo suficiente para que no presten atención a lo que de verdad sucede.

De esto sabe mucho otro de los principales valedores del empresario indio, el presidente de Cantabria Miguel Ángel Revilla, quien tras asistir el 29 de enero a la reunión en la que se rubricó la compra del 80 por ciento de las acciones del club por parte de Ali, calificó a éste como un "un hombre rico, pero sobre todo sabio", y no dudó en felicitarse de la actuación del Gobierno de Cantabria en todo el proceso, asegurando que se ha “acertado con este hombre, cuya solvencia ha mirado el Gobierno escrupulosamente", para acto seguido hacerle entrega de una insignia de Cantabria.

Comienzan a llegar informaciones negativas sobre las artes del empresario

Mientras los políticos del PRC, PSOE y PP avalaban la solvencia y el compromiso de Ali, desde los medios internacionales empezaron a surgir noticias inquietantes sobre la actividad financiera del propietario del Racing. Una estafa de 72 millones de dólares en Australia, negocios oscuros en su país natal relacionados con falsos empleos y visados, e incluso una salida precipitada de Londres en 2005 tras dejar una serie de deudas por valor de 9.000 euros en concepto de impago de alquileres y facturas diversas.

Sin embargo aquí los dirigentes hacían oídos sordos y se dejaban seducir por los cantos de sirena de los millones de Ali. Entrevistas con Íñigo de la Serna sobre la obra del nuevo estadio, reuniones con Pernía en las cuadras del magnate en Bahréin o visitas guiadas por Comillas de la mano de Revilla en busca de patrocinio para la Fundación Comillas.

Pero algo ha hecho saltar por los aires esta frágil pantomima: el impago de las fichas de la temporada pasada. Un total de hasta 11 jugadores no han cobrado parte de sus sueldos ni la prima correspondiente por haber logrado la permanencia. Durante todo este mes de abril que finaliza, se han ido sucediendo las noticias al respecto de esta situación. Tras varias reuniones con los jugadores, Ali llegó a prometer hasta en tres ocasiones a los afectados que había enviado el dinero. Pero a día de hoy los jugadores siguen sin cobrar, lo que parece estar afectando al rendimiento de la plantilla en este agónico final de temporada.

El diario MARCA revela las intenciones de Ali

El nuevo acto de esta tragicomedia lo han representado las informaciones vertidas ayer por el diario MARCA, en las que aseguran que Ali no tiene intención de volver a Santander. Dicho medio ha disparado los rumores sobre el plan que el empresario habría trazado desde el principio, que incluiría la compra del club por 3 millones para después venderlo por 15 millones a la familia real de Bahréin. Al parecer “Míster Ali” tenía previsto invitar a los magnates del emirato al palco de El Sardinero con ocasión del Racing-Real Madrid disputado el 6 de marzo, pero las revueltas desencadenas en el Golfo Pérsico habrían dado al traste con el viaje. Eso explicaría la actitud de Ali ante la situación de impago a los jugadores y al resto de pagos pendientes a Hacienda.

Reacciones ante los rumores de venta

Sin noticias de momento de Ali Syed o de su grupo empresarial, Western Gulf Advisor (WGA), el que ha tratado de salir al paso de estas informaciones es Francisco Pernía. El todavía presidente del Racing, además de militante del Partido Popular, ha asegurado que es completamente falso que Ali tenga intención de vender el club, aunque reconoce que detrás de WGA hay alguien muy importante de la familia real de Bahréin. De sus declaraciones a la emisora de radio Onda Cero, se extrae que en los acuerdos firmados se podría haber contemplado la posibilidad de que la familia real de Bahréin tome posiciones en la compra del Racing. Igualmente preocupante resultan los confusos intentos del presidente del Racing por apoyar a Ali a la vez que intenta desmarcarse de temas como los impagos a Hacienda y a los jugadores, al declarar que “la responsabilidad legal con Hacienda es del club y no de Ali”, después de que éste se hubiera comprometido a asumir dicha deuda.

Por su parte, los dirigentes políticos tampoco han ofrecido información al respecto cuando se les ha preguntado ayer por el asunto de la venta del club. Tanto el consejero de Deportes, Francisco Javier López Marcano (PRC), como el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna (PP), han afirmado no tener noticias del propietario del Racing. En cuanto al presidente de Cantabria, no se ha pronunciado aún sobre todo lo referente a este asunto y parece querer asumir la tendencia mayoritaria seguida por los políticos cántabros de lavarse las manos en cuanto a la situación actual del club. Así lo ha hecho el consejero de Economía y Hacienda, Agudo (PSOE), limitándose a decir que él no ha tenido contacto reciente con el magnate indio y que ignora si Revilla ha hecho lo propio. Todo un consuelo viniendo de quienes tan concienzudamente dieron su visto bueno para que Ali Syed tomara las riendas de una de los principales patrimonios no sólo de los santanderinos, sino de todo el pueblo cántabro.

Un paralelismo: el Portsmouth. Una demanda popular: la democratización de los clubes de fútbol.

El caso del Racing empieza a recordar tristemente al del Portsmouth, comprado por Al-Fahim, y que ha sufrido una gestión lamentable, sin invertir ni una sola libra, por lo que la Liga inglesa sancionó al club por impagos y le resto 9 puntos, lo que le terminó costando el descenso. Hasta 4 dirigentes pasaron por el club esa temporada, y pese a vender a sus estrellas (Kaboul, Begovic) entraron en suspensión de pagos y estuvieron a punto de ser liquidados, aunque actualmente sobreviven a duras penas en manos de un hombre de negocios de Hong Kong.

En 1990 la Ley del Deporte obligó a la práctica totalidad de los equipos de fútbol de la Liga (a excepción de Real Madrid, FC Barcelona, Athletic de Bilbao y Atlético Osasuna) a convertirse en sociedades anónimas deportivas. En opinión de un socio de la Peña Ojáncanos del Racing consultado, "esto arrebató el equipo a los socios y a lo desarraigó, implantando el fútbol moderno-negocio que ahora prima".  En su opinión, la solución a la actual situación pasa por "democratizar los clubs y devolvérselos a sus socios, eliminar las ayudas públicas, obligar a los clubs a autofinanciarse, establecer un tope salarial y un reparto de los ingresos televisivos equilibrado como en Inglaterra". En su opinión no es nada descabellado, pues algo así "ocurre ya en Alemania o Francia, y vienen demandándolo importantes sectores de aficionados del Atlético de Madrid, Betis, Oviedo, Zaragoza...". Finalmente añadió que "y si pueden limitar la Ley Bosman y poner esa norma del mínimo de canteranos del país, mejor que mejor, que acercaría el sueño de Manolo Preciado de un Racing cántabro".

En esa línea camina la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE), que agrupa a numerosos aficionados al fútbol desencantados con su deriva y el déficit de transparencia y democracia en su gestión. Recientemente elaboraron un manifiesto con una serie de propuestas para el deporte profesional, remitido a los grupos parlamentarios de la Subcomisión Sobre Deporte Profesional del Congreso de los Diputados, con el fin de:

  • "Llograr una mayor responsabilidad y transparencia en la gestión de los clubes profesionales que garantice su supervivencia a largo plazo.
  • Democratizar los clubes como instituciones cívicas y culturales que son.
  • Reorientar los clubes hacia sus comunidades para que ejerzan las funciones sociales y de fomento de valores democráticos que les son propias.
  • Potenciar la democracia en los órganos de gobierno del deporte".