No a la LOMCE, pero, ¿por qué?

Adrián G. Gómez
| 21.10.2014

La Plataforma en defensa de la Enseñanza Pública en Cantabria volverá mañana a las calles para mostrar el rechazo de la comunidad educativa hacia la LOMCE y las políticas privatizadoras y elitistas del Gobierno del PP. La manifestación comenzará a las 18.30 en la Consejería de Educación, Santander, e irá hacia los Jardines de Pereda. 

Es de sobra conocida la clase de políticas que realiza este Gobierno, acatadas sin quejas por parte del Ejecutivo Cántabro, pero, ¿qué es la LOMCE y cómo afecta a la educación? Analicemos brevemente está ley:

La Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa es un proyecto del PP que no se basa en estudios ni análisis sobre el actual sistema educativo, sino que simplemente arroja unas directrices basadas en las concepciones ideológicas del PP. De hecho, el Ministro Wert ha llegado a afirmar sin tapujos que han eliminado del programa “todos los temas conflictivos”, lo que significa, en palabras llanas, que no se tratarán en las aulas los contenidos que no sean del agrado de su partido. Su objetivo, aparte del contenido privatizador que caracterizan sus políticas (aumento de tasas, reválidas, reducción de becas tanto económicas como de comedor…), es justificar el resto de sus recortes, al apoyar la reducción de plantillas de profesorado, reducir los recursos destinados a los centros o el incremento del ratio estudiantes-clase. 

Otro de los grandes pilares de esta ley es la concepción de la educación como la preparación para el mercado laboral. Sin buscar el desarrollo personal o el acto meramente educativo, las pretensiones de la LOMCE son crear trabajadores dispuestos a participar activa y competitivamente en la economía de mercado dominante. Así, se descartan los métodos alternativos de enseñanza como el involucramiento del alumnado en la creación y desarrollo del temario o la actualización de contenidos.

Es una ley sexista, al permitir la existencia de colegios que segregan por sexos (contraviniendo una declaración de la UNESC en 1960 e ignorando convenciones posteriores aprobadas por la ONU y sentencias del tribunal constitucional) y centralizadora, al reducir las competencias de las Comunidades Autónomas en materia de educación, obviando sus particularidades sociales, culturales y lingüísticas.

Otro punto destacable es que menosprecia y limita al profesorado, pues la LOMCE conlleva diferentes evaluaciones externas y reválidas para reducir la influencia subjetiva y personal de cada docente y hacerles impartir exclusivamente lo contenidos básicos de la asignatura, o, como ya se ha explicado antes, lo que el PP considera que debe enseñarse de cada materia.

Argumentos, al parecer, sobran, pues prácticamente toda la comunidad educativa, tanto profesorado como alumnado, se están implicando activamente en la lucha contra esta antidemocrática ley. 

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