Cantabria No Se Vende hace posible el viejo sueño de unidad de los movimientos sociales

Redacción.
| 16.07.2012

ECNSVl viejo sueño de la unidad de los movimientos sociales podría estar comenzando a cumplirse en Cantabria. Tras casi dos años de debates, encuentros y búsqueda de un consenso de mínimos comunes, ya son casi 40 los colectivos adheridos al ‘Manifiesto Cantabria No Se Vende’, coordinados con el objetivo de “poner en común luchas y resistencias, así como de ofrecer una alternativa unitaria a la situación que vivimos”.

Ahora, el “movimiento de movimientos” se propone difundir y acercar la iniciativa, el manifiesto y el logo al conjunto de la sociedad, hacer presentaciones de la iniciativa en todas las comarcas y confluir en un “concejo general” para elegir en asamblea las líneas de trabajo.

Una fecha y un entorno cargado de simbolismo

Medio centenar de personas ofrecieron una rueda de prensa colectiva el pasado sábado junto a la Grúa de Piedra de Sanander para presentar a la sociedad cántabra el movimiento de movimientos ‘Cantabria No Se Vende’ (CNSV).

El emplazamiento en el Muelle de Albareda de la Bahía de Sanander no fue casual, ya que según manifestó Jesús Salas “es ejemplo de cómo lo público se vende y convierte en privado”. Sí fue casual que la presentación pública fuera un 14 de julio, cuando se cumplía el 223 aniversario de la Toma de La Bastilla, comienzo de la Revolución francesa y del fin del Régimen absolutista.

Motivos para CNSV

Al comienzo de la rueda de prensa, Jesús Salas explicó la necesidad de transformar un modelo en estado crítico que no ha funcionado ni siquiera en época de "vacas gordas" ya que ha creado una "falsa riqueza" por su naturaleza injusta e insostenible.

Desde CNSV se considera que “Cantabria ha entrado en el siglo XXI afectada de lleno por la coyuntura de crisis económica, que se suma a su crisis estructural a todos los niveles”. Nos “han impuesto un modelo especulativo de “desarrollo” global que le pone precio a todo, no atiende a la especificidad de nuestro territorio, menosprecia su potencial rural y precariza las condiciones en el medio urbano”, señalan en el manifiesto.

Culpan de ello a un sistema que “supedita las decisiones a los intereses de unos pocos, -pero poderosos- grupos económicos que actúan para su propio beneficio, y que cuentan con las cúpulas políticas y sindicales como instrumentos a su servicio”. Mientras tanto, “quedamos excluidas de la toma de decisiones aquellas personas que las posibilitamos y pagamos: trabajadoras y trabajadores rurales y urbanos, pequeños comerciantes, autónomos, estudiantes, pensionistas, parados, precarias, etc”.

La Policía también quiso aportar su granuco de arena en la escenificación del déficit de derechos y libertades del actual Régimen, interviniendo e interrumpiendo a mitad de la rueda de prensa, que pudo continuar posteriormente al comprobarse que había sido formalmente notificada.

CNSV_webNecesidad de unidad y alternativas

Por los motivos apuntados anteriormente, Cantabria No Se Vende considera “urgente” consolidar una base social, y actuar para construir “alternativas realistas”, que “materialicen un futuro igualitario capaz de ofrecer una oportunidad a las generaciones presentes y futuras”. Necesitamos crear mecanismos que hagan posible “una auténtica participación en la toma de decisiones, y que establezcan un control efectivo de los poderes públicos y económicos”.

Desde CNSV analizan que en Cantabria existe una relativa riqueza de luchas y movimientos, que en su mayor parte son de carácter sectorial (geográfica y temáticamente), que “se verían reforzados dotándose de una coordinación y visión de conjunto”, declara Diegu San Gabriel. “Si cada persona, gremio, colectivo... analiza y actúa por su cuenta e interés, no saldremos de ésta. Tenemos la responsabilidad histórica de pensar y actuar como pueblo, colectivamente, alrededor de lo que nos une. Es mucho lo que nos separa del rumbo de este sistema”.

Las líneas de mínimos consensuadas

En el manifiesto se concretan ocho aspectos que se proponen propiciar colectivamente. La primera hace referencia a una “Democracia directa, participativa, de base: que la sociedad sea protagonista en la toma de decisiones que nos afectan a todas y todos”.

También se posiciona firmemente por la “Defensa de nuestros derechos laborales y sociales” y la “Defensa del territorio y del medio ambiente”. A su vez, CNSV apuesta por avanzar “en nuestro autogobierno y autogestión”, defender “lo colectivo y lo público” y promocionar “la cultura popular”.

Para finalizar, se defiende un modelo de “Soberanía alimentaria y modelos de producción y consumo basados en las necesidades reales de la sociedad”, así como el “Respeto a la diversidad de género, opción sexual, etnia, procedencia”.

Participación para la superación de esta situación

Decididos y decididas a superar esta situación animan “a participar activamente en este movimiento”. “Sólo así seremos protagonistas de nuestro presente y futuro”, advierten.

A continuación, Patricia Manrique enumeró los cerca de 40 colectivos que ya se adhieren al Manifiesto Cantabria No Se Vende, entre los que se hallan sindicatos como la Unión de Ganaderos y Agricultores Montañeses (UGAM-COAG), el Sindicato Unitario (SUC) o el de transportistas SCAT; asociaciones ecologistas como ARCA o la Plataforma Salvar el Dobra; el 15M de Santander y Torrelavega; partidos como ACPT o CastroVerde, con concejales en Torlavega y Castru; colectivos juveniles como Regüelta; feministas como Langresta; asociaciones culturales como Sauga (Culindres) o Magosta (Castañeda); colectivos vecinales como Viérnoles o Lasaga Larreta; de producción y consumo como ACoCon o Te Lo Doy; así como  ONGs (Brezo); etc.

Desde CNSV esperan aumentar la lista de colectivos adheridos y de personas interesadas en las próximas fechas, para lo que facilitan el correo cantabria_no_se_vende@riseup.net o las redes sociales: Facebook o Twitter (@_CNSV_). Además, se han propuesto difundir y acercar la iniciativa, el manifiesto y el logo al conjunto de la sociedad, para lo que van a hacer presentaciones en todas las comarcas.

Para septiembre, prevén confluir en un “concejo general” para elegir en asamblea las líneas de trabajo.