Avanza el rechazo a la inmigración en Cantabria al socaire de políticas institucionales

Redacción
| 27.03.2011

inmigruCada vez más cántabros apoyan posturas contrarias a la inmigración, según revela la Encuesta Social de Cantabria 2010, publicada por el Instituto Cántabro de Estadística. Comparativamente, los cántabros desconfían más que en 2009 de los beneficios de la inmigración y aceptan, en mayor medida, postulados contrarios a la entrada de inmigrantes y favorables a la expulsión de algunos sectores.

El 74% de los cántabros consideran, según datos del año 2010, que debería expulsarse a aquellas personas inmigradas que cometieran un crimen serio, una cifra algo superior al 70’8% registrado en 2009. Casi un tercio de la población considera que la delincuencia se ha incrementado con la llegada de personas de otros estados para trabajar y vivir aquí.

En 2009, el 47% consideraba positiva la llegada de inmigrantes para la economía de Cantabria; ahora un 3% menos, el 44%, la considera positiva. Quizá el dato más esclarecedor se refiere a la aceptación o no de la idea de que las personas que vienen a trabajar quitan empleo a la gente de Cantabria. En 2009, el 39’5% de la población estaba de acuerdo o muy de acuerdo, dato que asciende hasta el 43’6% en 2010. Por el contrario, se oponían a la afirmación el 38’8% de los cántabros y cántabras, un número comparativamente superior al 32’42% que dice no estar de acuerdo según lo registrado en 2010.

Todos estos son datos que aparecen en una encuesta donde también se refleja que el 60’42% de la población cántabra afirma llegar con alguna dificultad a fin de mes, el 28’15% de los hogares cuenta con alguna persona en paro y el 41% de estos afirman que su situación económica ha empeorado en el último año y, según un 35’1%, empeorará en el próximo.

Según sociólogos consultados por este diario, "la percepción de la población de Cantabria sobre su situación económica parece el caldo de cultivo perfecto para la generalización de discursos de carácter xenófobo: se está buscando en una determinada inmigración (de fuera del Estado y estrato social humilde) la respuesta a problemas cuyo origen debería buscarse más allá del fenómeno migratorio o, al menos, se está buscando una respuesta fácil y preocupante al porqué de la situación que vivimos".

SOS Racismo ya ha denunciado en reiteradas ocasiones que "existe un binomio entre el racismo perpetrado desde las estructuras institucionales a través de leyes, discursos y otras iniciativas políticas y el racismo del sujeto anónimo”. La organización ha puesto en marcha la campaña "Que la ola de odio no salpique nuestros municipios", mediante la cual organizaciones sociales e individuos del Estado pueden firmar un manifiesto contra el uso demagógico y populista de la inmigración para frenar la "ola de odio" xenófobo que azota Europa y conseguir que "no salpique" a los municipios a cuenta de la campaña electoral, porque "se sabe cómo empieza el discurso del miedo pero no cómo termina" y tiene "consecuencias incalculables".A este respecto, la Coordinaora Antifacista de Cantabria ha levantado la voz sobre "la propaganda racista" que de un tiempo a esta parte "plaga las calles de Santander con absoluta permisividad por parte del Ayuntamiento".

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