Cerrojazo a la independencia radiofónica en Cantabria

Patricia Manrique (Diagonal).
| 09.05.2013

Buenos_Das_Cantabria'Buenos Días Cantabria' deja de emitirse. El propietario de la emisora Azul FM, cercano al PSOE, cambió la cerradura del local porque el equipo del programa “tiene una idea de las cosas distinta a la que tengo yo”.

“Hay que defender la independencia. En el momento que tienes una lista de temas propios, descolocas, pero hay que defenderla y conseguir que sea rentable, porque se paga y, si no, la compran”, explica Óscar Allende, periodista y productor del programa de radio Buenos Días Cantabria (BDC). El pasado lunes 22 de abril, Allende, Guillem Ruisánchez y Daniel González, productores y conductor del programa, se encontraban cambiada la cerradura de los estudios de Azul FM donde emitían desde el 4 de marzo. El motivo: diferencias respecto a los contenidos con Alberto Ibáñez, periodista vinculado al PSOE y propietario de Ediciones Norte, grupo empresarial en el que se encuentra Azul FM y publicaciones como Cantabria Económica. Ibáñez visibilizaba así su desacuerdo, hecho que ha sido tachado en las redes sociales de “cacicada” y que llevó a #ApoyoBDC a ser trending topic la mañana del ‘cerrojazo’, y a recibir apoyos de multitud de periodistas, oyentes, y de publicaciones como el digital Vía52. 

La difícil independencia

El magazine matinal, el único con contenidos de Cantabria en esta franja horaria, llevaba tiempo tratando temas que, según señala Allende, le supusieron acaloradas discusiones con Ibáñez. Emmedios, la productora de BDC, había acordado “independencia en los contenidos” y, sin embargo, Ibáñez considera que el programa “no respondía al espíritu general de las publicaciones del grupo”. A su juicio, el tratamiento de ciertos temas –la estafa de las participaciones preferentes, y la del entramado Fraile&Blanco, grupo de empresas que recibió cuantiosas adjudicaciones del Gobierno de Cantabria en la época PRC-PSOE– le suponía problemas con “futuros anunciantes”, en referencia a Liberbank y el Banco Santander, cuestión sobre la que Allende señala que no se le informó en ningún momento. Todo ello culminó en el ‘cerrojazo’.

Guillermo San Emeterio, periodista de Vía 52, destaca la solidaridad desatada por el cierre del programa entre periodistas “de todos los colores” porque “es un ataque más a la libertad de expresión de los periodistas de Cantabria, que estamos acostumbrados a tener que trabajar bajo las reglas del caciquismo y las redes clientelares”. Para él, “los periodistas jóvenes que venimos sufriendo este tipo de presiones estamos hartos de que nos marquen el camino, lo cual sigue siendo censura”.

La PAH o los afectados por las preferentes, además de la audiencia habitual del programa, lanzaron mensajes de apoyo, pues encontraron en BDC un altavoz en el que explicar sus motivos. Para Oscar Manteca, miembro de la PAH, el cierre “es censura pura y dura de los poderes políticos y financieros de Cantabria” y destaca que BDC “estaba intentando decir la verdad de forma neutral, en el sentido de que han atacado tanto a un bando como a otro”.

El programa, explica Allende, “está muy pegado a  la calle” con a filosofía de “separar el grano de la paja” tratando de contar “pocas cosas explicadas, dando el contexto, porque la gente bastante tiene con su vida como para tener un máster en actualidad”. El magazine ha reseñado las movilizaciones que se han ido produciendo, buscando propuestas originales, y ofrecía tertulias plurales, en las que reunían a un amplio arco ideológico que debatía “con una sonrisa”.

Entre los mensajes de apoyo a BD Cantabria han destacado también el de personas vinculadas al PP, que no han tardado en aprovechar para avivar la campaña de este partido contra el PRC y el PSOE. Ibáñez, considera que eso es una prueba de que BDC se alínea con el PP, cosa que Emmedios niega rotundamente, y señalan, al igual que Manteca, que en los programas se han destapado irregularidades de ambos partidos, pues en el caso Fraile & Blanco apuntaban también la implicación de un cuñado del presidente autonómico, Ignacio Diego (PP), y al hecho de que éste nunca cumplió su promesa de pedir explicaciones sobre el asunto. Toda la información del caso está disponible en el blog de Allende, Días de Sur, donde publica los guiones del programa.

Diferentes 'puntos de vista'

Ibáñez, por su parte, visiblemente molesto con que el hecho de que se haya calificado su actitud de “cerrojazo a la libertad de expresión”, ha indicado a Diagonal que, a su juicio, se trata de “un conflicto entre empresas”. El empresario no niega las diferencias ideológicas, pero considera que “hay un sistema de jerarquías” y “lo que no puedes hacer es cerrarte puertas” por lo que sólo se puede tener “contenidos razonablemente críticos” si se quiere “durar”. Allende, que apuesta por la independencia, subraya que ellos no trabajaban para él y que dejaron bien claro que no podría haber injerencia en los contenidos. Por su parte, Ibáñez, a quien le parece “poco realista” que el equipo de BDC le expresara “que están al servicio de la ciudadanía”, considera que “las dependencias son inevitables porque tienes que sobrevivir”.

BDC se tomará ahora un tiempo para reorganizarse y buscar nueva emisora desde la que trabajar. Sus oyentes siguen recordando en Twitter que han quedado huérfanos de magazine matinal.

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Comentarios

El tema ya es viejo, primero

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El tema ya es viejo, primero se cargarón "La realidad" por decir verdades como puños...después se cargarón el programa de radio "Apurriendo Cantabria" de Altamira FM, y así podriamos estar contando toda la semana. Esto es la democracia en Cantabria[/b]

Home, yo no lo sentí nunca,

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Home, yo no lo sentí nunca, pero siendo una empresa privada no sé qué se espera la gente. El propietario es el que decide, "pa eso es el propietario". Otra cosa es que fuera una radio que molesta y se la cierre o no se la renueve las licencias, pero esto es algo distinto. No digo que no sea una pena, pero a veces me da la sensación que la gente vivo en los mundos de Yupi. A ver si yo voy a poner dinero para hacer x periódico con tal línea editorial y va uno a escribir y hacer lo contrario, pues lógicamente ya se sabe lo que va a pasar. Se llama capitalismo, combinado con falta de medios de comunicación propios de la clase trabajadora cántabra, así pasan cosas como ésta.

Una pena ya que el programa

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Una pena ya que el programa era de lo más potable en las ondas cántabras. Siguen cerrando medios de comunicación independientes, pero no callarán nuestra voz