Cáritas estima en 1.500 las personas que viven sin hogar en Santander

D. Lobete
| 13.12.2013

El pasado jueves 12 de diciembre se celebró en el CASYC de la calle Tantín de Santander una mesa redonda que llevó por título “La salud en las personas sin hogar”. Organizada por Cáritas Diocesana contó con la participación de miembros de esta organización, de la administración autonómica y de personal sanitario especializado en atención a personas en situación de vulnerabilidad.

En esta charla, Loreto Novoa, coordinadora del Área de Acción Social de Cáritas de Santander, cifró en 1.500 las personas que en la capital cántabra no tienen hogar. De estas personas en torno a 600 no tienen tarjeta sanitaria, bien debido a estar en situación irregular o bien por no tener un domicilio fijo, por lo que son discriminadas en cuanto a la atención sanitaria.

Isabel Pérez Carrera, subdirectora de Protección Social de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Cantabria, negó esta afirmación asegurando que actualmente se está atendiendo a todas las personas “tengan o no tarjeta”.

En este sentido cabe recordar que las reivindicaciones de la Plataforma contra la Exclusión Sanitaria de Cantabria han logrado la suficiente fuerza como para hacer rectificar, al menos parcialmente, al Gobierno autonómico del PP con respecto a las medidas emprendidas por el Gobierno de España. Así, María José Sáenz de Buruaga anunció el pasado mes de septiembre la presentación de una nueva medida que permitiría el acceso a la Sanidad a las personas inmigrantes en situación irregular que cobrasen menos de 532 euros mensuales. No obstante, la Plataforma aseguró el pasado mes de octubre que dicha medida debe ser “clara” y “no disuasoria”, y que un problema de esta envergadura "no se puede solucionar con parches", por lo que consideran que lo mejor sería volver a la situación anterior a la promulgación del Real Decreto Ley que en el que se retiró la asistencia sanitaria a las personas inmigrantes en situación irregular. 

Para finalizar la mesa redonda habló Víctor Balbás enfermero del Hospital de Sierrallana en Torrelavega, quien afirmó que, a diferencia de en los centros de salud, en las urgencias “se atiende a todas las personas que entran por la puerta”. Sin embargo, según su experiencia, el problema de las personas sin hogar empieza cuando se las da el alta y no tienen dónde ir ni nadie que pueda hacerse cargo de los cuidados que necesitan, por lo que para ellas el alta médica es paradójicamente una mala noticia.

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