Los ayuntamientos de Santander y Camargo refuerzan las medidas contra el "botellón"

Redacción
| 21.03.2011

Policía contra litrosSólo en Camargo ya se han impuesto 122 multas, mientras en Santander ascienden a 50-60 los jóvenes denunciados cada fin de semana por la "Unidad SHOE" policial. Organizaciones juveniles denuncian "el estado policial" y la inexistencia de alternativas de ocio.

Según información del Ayuntamiento de Camargo a 18 de marzo de 2011, las medidas de control y prevención para el cuidado y mantenimiento del descanso y bienestar, puestas en marcha por las concejalías de Servicios Públicos y Protección Ciudadana, muestran ya un lento descenso en la incidencia del "botellón" en los espacios públicos del municipio.

Ángel Duque, alcalde de Camargo, hizo especial énfasis en la Junta Local de Seguridad, en abril del año pasado respecto a la necesidad de aumentar la vigilancia en las zonas habituales de reunión de jóvenes, pidiendo a las fuerzas de seguridad -Policía Local y Guardia Civil- mayor atención hacia la problemática del consumo de alcohol en la vía pública.

De este modo, desde la apertura en el pasado mes de agosto del correspondiente expediente sancionador en base a la Ley de Cantabria de Prevención de Drogodependencia, se vienen imponiendo 122 multas. El concejal de Seguridad Ciudadana, Jesús Torre, afirma tener la obligación de aumentar la frecuencia de las rondas policiales en los espacios donde los jóvenes "hacen botellón". Torre considera que las sanciones, que ascienden hasta 100 euros, son un buen elemento disuasorio para evitar esta práctica, pero que la prevención del consumo de alcohol entre jóvenes es un asunto más amplio de trabajo de los servicios sociales del Ayuntamiento y que se llevará a reflexión en la Mesa Técnica Socioeducativa.

Sin embargo, según explica el concejal de Seguridad Ciudadana, son las quejas y denuncias recogidas por el Ayuntamiento las que han llevado a la puesta en práctica de estas medidas de persecución a la juventud y su ocio. Un ocio en el que, según Ángel Gutiérrez (concejal de Servicios Públicos), predominan la suciedad, los desperfectos materiales, el ruido y los graffitis. Apunta, incluso, que con el aumento de las rondas y controles en parques, instalaciones deportivas, colegios e institutos han disminuido los -arriba comentados- daños asociados a esta práctica.

Además, Ángel Gutiérrez recuerda la decisión municipal de reducir la accesibilidad a las instalaciones del colegio Matilde de la Torre, gracias a la instalación de una puerta motorizada que será cerrada los fines de semana, clausurando así uno de los habituales puntos de reunión de los jóvenes.

Ayuntamiento de Santander, en guerra contra el botellón

En Santander, la guerra que declaró al "botellón" su alcalde Íñigo de la Serna, cuenta con la "Unidad SHOE" (Servicio de Horario Especial) como principal arma, alcanzando luna media de 50 jóvenes denunciados cada fin de semana en la capital. Según la Policía Local, 623 son las denuncias que el SHOE realizó en su primer mes de actividad desde noviembre. superando ya las 1000. Cuentan con 12 policías, un sargento y dos cabos que patrullan los puntos de reunión juvenil las noches y madrugadas del viernes y sábado, además de los agentes de seguridad nocturnos convencionales.

De la Serna, además de los exhaustivos registros y seguimientos en zonas apartadas como el aparcamiento del Camello, la playa de los Peligros o los bajos del Rhin, pide a los ciudadanos una implicación y apoyo a estas reforzadas medidas. Añade que “no se van a permitir lugares para beber en la calle y mucho menos zonas reservadas para el botellón”.

La organización juvenil Regüelta reivindica que "la calle es de tod@s"

Por su parte, Regüelta ha emitido un comunicado en el que se critica el abusivo control policial de la vía pública y el afán recaudatorio de estas medidas "contra los litros", como se conoce a esta práctica en Cantabria. Señala la ausencia de alternativas de ocio y formación y, aunque reconocen a preguntas de este diario que en ocasiones "falta responsabilidad para comportarse o recoger", critican la hipocresía de unas autoridades a las que "nunca les ha importado nuestra salud, ni nuestro tiempo libre; de hecho, nos prefieren bebiendo y sin pensar en nada. Pero incluso en eso tienen que sacar beneficio e imponer sus normas". 

Por ello, han puesto en marcha en Santander la campaña "La calle es de tod@s", con la que quieren mostrar su oposición a las represoras ordenanzas municipales y reivindicar "una ciudad más libre que también piense en los y las jóvenes".  

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