Los festivales organizados por asociaciones culturales y movimientos sociales, los preferidos del público folki de Cantabria

Redacción.
| 01.12.2013

La encuesta de EnfoCant sobre los festivales folk de Cantabria expone los gustos del público sobre este amplio movimiento cultural que se ha desarrollado en Cantabria. Según los datos que arroja, el evento que mejor sabor dejó entre el público folki cántabro fue la XII edición del Festival de Borleña con un tercio de los votos. Completan el podio otro veterano, el Sauga Folk de Culindres (14%) y el novedoso El Folk No Se Vende que se desarrolló en Torlavega (13%).

El X San Juan Folk de Penagus, el más festivo y reivindicativo que se recuerda, ocupa el cuarto lugar con un 12% de los votos. Con un 10% aparece también el más veterano, el XXII Festival Magosta (Castañeda), que este año volvía a las raíces más folkis.

Con un 5% empatan el Folkomillas, el Tierradura y el Intercéltico de Oreju. Los menos populares han sido el Festival del Pueblo Cántabro de Laredu, el Gabriela Folk de Harmosa, y finalmente el Cantabria Gaitera de Comillas. El Joyu de Coo se organizó en tiempo de magosta y no pudo entrar en la encuesta.

¿Se está renovando el movimiento folki?

El movimiento folk nació a finales de los años 70, actualizando la música tradicional y acercándola a los jóvenes cántabros. Hoy día se halla ampliamente consolidado, pese a haber conocido una drástica reducción en las ayudas públicas que recibe desde la llegada del PP al Gobierno autonómico.

Sea por la reducción de medios económicos o no, los festivales han vuelto a formatos más populares, más cercanos y reivindicativos, con mayor porcentaje de grupos cántabros. Y también en el último año se ha percibido un descenso en la media de edad del público, que en los últimos tiempos no se había renovado suficientemente, dando la impresión de ser lo que se mantenía desde finales de los 80’s.

La propia música parece estar innovando y renovándose. En esta nueva hornada destaca el folk-ska de Cambalúa, recuperando además el cántabru como vehículo comunicativo; así como el folk de Cahórnega, perfecta mezcla de lo moñigueru y lo celtoide, las dos ramas en que tradicionalmente se han dividido los folkis.

El público prefiere que lo organice el pueblo y no los políticos

La última de las conclusiones parece ser el mayor apoyo recabado por los festivales populares, organizados por asociaciones culturales o sociales, frente a los que tienen un carácter más institucional. Los resultados cosechados por el Intercéltico de Orejo, organizado este año por la corporación municipal de Medio Cudeyo; el Festival del Pueblo Cántabro de ADIC y la Concejalía de Cultura de Laredu (PRC); o el Cantabria Gaitera, que de Unquera ha terminado en Comillas, quizá tengan un carácter más solemne, aunque cumplen una función social y cultural.

Sin embargo, el Borleña organizado por Sel del Pas en la tradicional bolera y con 100% de grupos cántabros; el Folk No Se Vende organizado por el “movimiento de movimientos” CNSV, o el San Juan Folk de Penagus, son considerados los mejores de 2013 por un centenar de vosotros.

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