Cultura incoa expediente para declarar BIC las fortificaciones napoleónicas de El Bruscu (Santoña) y El Gromu (Argoñus)

Redacción.
| 08.02.2013

bucieru_gromuLa Dirección General de Cultura de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria ha incoado expediente para la declaración de las fortificaciones de El Bruscu y el Gromu, en Santoña y Argoñus, como Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de "zona arqueológica".

Aunque el acuerdo de incoación del expediente se produce tras la solicitud presentada por el Ayuntamiento de Santoña, lo cierto es que ha sido la labor de Buciero Vida Salvaje la que ha conseguido presionar a las instituciones de cara a conseguir la protección del reducto y el cuerpo de guardia napoleónicos del monte Bruscu como Bien de Interés Cultural (BIC), y el acuerdo adoptado por la Comisión Técnica de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico por el que se propone la incoación de expediente para la declaración como BIC, con la categoría de zona arqueológica. Ambas formaciones se protegerán conjuntamente dado que son resultado del mismo episodio histórico.

Santoña, un reducto militar

La Villa de Santoña, por encontrarse en una pequeña península (en su día isla) con importantes defensas naturales, supone una posición estratégica de primer orden en los conflictos armados. Durante la Guerra contra el Francés, fue una de las últimas plazas abandonadas por las tropas napoleónicas.

A finales de 1812, ante la amenaza de un posible ataque a la plaza por parte de las tropas cántabras, los mandos militares franceses decidieron ocupar las cumbres del Bruscu y del Gromu, que dominan el acceso a Santoña.

Las tres fortificaciones que se protegen ahora desde Cultura acabaron de construirse en 1813. Las tropas españolas atacaron el 25 de marzo de 1814 a las tropas francesas que se encontraban en el cuerpo de guardia y en el reducto del Bruscu. Parte de la guarnición pudo escapar hasta el fuerte del Gromu, que sería conquistado al día siguiente.

Características de las fortificaciones

En el Bruscu el cuerpo de guardia se levantó en la mayor altura que dicho monte tiene hacia el norte, dividiendo las playas de Trengandín y Berria. Su misión era hacer de punto de observación del mar abierto. Actualmente, sólo se conserva un pequeño parapeto formado por tres hiladas de piedra, trabadas a hueso.

Por lo que respecta al reducto del Bruscu, la fortificación principal de este monte adapta su forma a la cima. Su entrada se realizaba por una especie de tronera que servía a nivel a la que se subía con una escalera de mano y consistía en una muralla o parapeto irregular de piedra seca, tabicada con piedra y barro y revocada por fuera con un poco de mezcla, de desigual anchura.

En cuanto al fuerte del Gromu, en Argoñus, es una elevación alargada e irregular, rodeada de marismas y que quedaba casi aislada durante las grandes pleamares. Su relevancia radicaba en dominar la única vía de acceso terrestre a Santoña.

Tras su conquista, no se ha vuelto a utilizar militarmente, salvo un breve intervalo en 1823.

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